3 Butacas de 5

El director Salvador Calvo dirige a Carlos Cuevas, Miguel Ángel Silvestre y Miguel Bernardeau en este homenaje a los pioneros pioneros del salto B.A.S.E con traje de alas en España.
El director Salvador Calvo (Adú, Valle de Sombras) quería llevar al cine la extraordinaria historia real de los precursores del salto con traje de alas en España: Carlos Suárez, Darío Barrio, Armando del Rey, Manolo Chana y Álvaro Bultó. Un grupo de amigos marcados por una misma filosofía de vida y por una profunda amistad, pero marcados por la tragedia. Sus aventuras los llevaron a saltar desde la cascada más alta de Sudamérica, las montañas de Suiza y los fiordos noruegos.

Carlos (Carlos Cuevas), Darío (Miguel Ángel Silvestre), Armando (Miguel Bernardeau) y Álvaro (David Marcé) son aficionados a los deportes extremos y les gusta saltar en paracaídas. Un día, un amigo de Carlos, Manolo Chana (José Manuel Poga) les enseña una nueva modalidad, el traje de alas, algo que les alucina enormemente y que no dudan en querer probar.
Tras una charla sobre deportes de riesgo, Carlos conoce a Myriam (Candela González) quien le ofrece la posibilidad de realizar un documental saltando desde la Torre Sin Nombre de Pakistán.

A partir de aquí, el grupo de amigos se ve apoderado por la fiera, que da nombre a la película, la pulsión de querer volar constantemente y compartir con los amigos después. Y esto les complica tener una rutina estable y ajena al deporte como puede ser trabajar todo el día en una oficina, en una cocina o dirigir un local de fiestas.
La película es tremendamente entretenida y está rodada con pulso de forma inmersiva para el espectador metiéndole de lleno en la naturaleza y en la adrenalina que experimentan los saltadores realizando un despliegue y alarde técnicos fabuloso gracias al sonido y a algunos efectos como los viajes con el traje de alas o los aterrizajes tras llegar a tierra.

A nivel narrativo trata de mantener el equilibrio entre la parte deportiva y la parte más íntima de los personajes sin terminar de ahondar profundamente en la relación que tienen sus con parejas o familiares con la muerte para no ahondar en el drama huyendo totalmente del morbo en el que podrían haber caído fácilmente. Los personajes femeninos están menos desarrollados y saben poco porque podrían haber dado más de sí. La historia está narrada como un falso documental con entrevistas de los personajes que se van intercalando con los flashbacks y es ahí dónde vamos conociendo cómo eran, los miedos que sentían, cómo gestionaban el riesgo o los anhelos que tenían a nivel vital.
La historia no juzga a los personajes y trata de contar cómo eran los personajes para que podamos entender por qué les atraía tanto el peligro y los deportes de riesgo a pesar de las terribles consecuencias que pueden sufrir en algunos de los saltos si algo sale mal.

Aunque hay tres protagonistas que son el eje de la trama de la historia, la película es bastante coral en algunos momentos al ir incluyendo a los diferentes personajes en el grupo. El relato es un canto a la amistad de este grupo de amigos cuyo motor vital era beberse la vida yendo al límite asumiendo de forma consciente el riesgo al practicar este tipo de deportes de riesgo que se intercala con la libertad individual cuando ya se tienen ataduras en cada uno de los personajes.
Lo que mejor transmite la película es la amistad que existía entre todos los miembros del grupo y la bonita relación que se establece incluyendo también a las parejas de los personajes protagonistas a través del amor al deporte, a la naturaleza y a una buena celebración con los amigos.

El guion de la película ha sido escrito por Alejandro Hernández y completan el reparto Stéphanie Magnin, Nüll García, Carles Francino o Paloma Bloyd entre otros.
El rodaje de la película se vió marcado por la muerte en febrero del año pasado de Carlos Suárez a los 52 años durante un salto en globo aerostático durante una exhibición al no abrirse su paracaídas. Suárez estuvo ayudando a los actores a preparar la película junto a Armando del Río.

