'Castigo Divino' Un salto al cine del humorista Juan Davila tan diferente y arriesgado como irregular

'Castigo Divino' Un salto al cine del humorista Juan Davila tan diferente y arriesgado como irregular

2’5 Butacas de 5

En el mundo del cine siempre habrá películas que supongan el salto al medio para algún humorista. Ahí tenemos a Dani Rovira, que pegó el pelotazo del siglo con la película más taquillera del cine español, Ocho apellidos vascos. Intentos ha habido muchos, no todos igual de exitosos que el de Rovira (también es difícil que se repita algo parecido), pero desde luego, haberlos, los hay. Y en este caso, Castigo divino es el salto al mundo del cine por parte del humorista Juan Dávila, uno de los más exitosos actualmente, capaz incluso de llenar estadios (que te guste o no su humor ya depende de cada espectador).

Y lo cierto es que se agradece el intento por hacer algo distinto, incluso metiéndose en aspectos dramáticos para no repetir lo que hace en los escenarios, arriesgándose a mostrar otras facetas diferentes. El problema es que el resultado queda un poco desigual.

Pedro (Juan Dávila), un enfermero solitario y caótico, recibe accidentalmente una caja mágica que le otorga poderes sobrenaturales, pero bajo estrictas reglas de uso. Guiado por Gael, la misteriosa portadora anterior, Pedro deberá aprender a usar sus nuevas habilidades para ayudar a los demás mientras se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Me imagino a los productores de Castigo divino intentando gestar la película:
Productor 1: «Oye, queremos hacer una película que suponga el salto al cine de Juan Dávila; vamos a hacer una comedia muy de su estilo».
Productor 2: «…Pero una cosa, ¿por qué no metemos aspectos sociales como la sanidad para que sea algo distinto a lo que Juan suele hacer?».
Productor 1: «Uy, pues me parece una idea estupendísima, pero… ¿no crees que puede resultar algo demasiado deprimente para el espectador?».
Productor 2: «Ay, pues un poco… Espera, tengo la solución: ¿por qué no añadimos un toque de fantasía retro ochentera a la película? Al fin y al cabo, es lo que se lleva ahora».
Productor 1: «Me parece una idea perfecta».

Bien, pues eso es Castigo divino: un pastiche, un mejunje de muchas cosas de las cuales no tiene muy claro realmente qué quiere ser. Y en ese aspecto la perjudica, pues el tono deambula por diferentes aguas sin dar un golpe sobre la mesa en ninguna de ellas. Como comedia se queda un poco a medio gas, y lo mismo le pasa con el drama que intenta manejar y con su toque fantástico, el cual descoloca al espectador constantemente al no saber muy bien, a ciencia cierta, a quién quiere ir dirigida.

Sin duda, las intenciones son buenas y el filme se deja ver con amabilidad, pero tal mezcla queda descompensada constantemente, entorpeciéndose a sí misma con sus diferentes géneros y tramas. Al menos, la película resulta distraída, pero nunca termina de llegar al espectador, pese a que lo intente por todos sus medios.

Los actores cumplen, y he de decir que Juan Dávila sorprende en un cambio de rol bastante más dramático de lo esperado, el cual resuelve de manera bastante correcta para el lío que tiene entre manos. A destacar la aparición de Lolita, que se lo pasa bastante bien con el personaje que le han brindado.

Pero el problema, como he dicho antes, viene de arriba por intentar meter demasiadas cosas, sin que haya unidad o solidez en lo que cuenta, por lo que se queda a medio gas en todo lo que quiere proponer. Desde luego, arriesgada es, e incluso podría decirse valiente, aunque el resultado sea irregular.

Y es que no se suele dar que el salto al cine de un humorista sea tan diferente de lo que el público espera, y por ello se agradece el riesgo de hacer algo distinto. Otra cosa es que el resultado no sea tan brillante como cabría esperar.

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