'La maldición de Shelby Oaks': Una correcta cinta de terror

'La maldición de Shelby Oaks': Una correcta cinta de terror

3 Butacas de 5

Según las notas de prensa: “Bajo el sello de Mike Flanagan (Misa de Medianoche, La maldición de Hill House, La vida de Chuck) como productor ejecutivo, La maldición de Shelby Oaks destaca como uno de los estrenos más estimulantes del cine de terror de los últimos años. La película se presentó en el Festival Fantasía y en el Fantastic Fest e inauguró la sección Panorama de la última edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

Dirigida por Chris Stuckmann, la película marca su debut en el largometraje tras haberse convertido en uno de los críticos de cine más populares de internet.

Tras esta presentación, la verdad es que tenía ganas de ver el resultado de este proyecto de terror y, una vez visionado, he de decir que no decepciona… pero tampoco sorprende en absoluto.

La búsqueda desesperada de una mujer por encontrar a su hermana desaparecida se vuelve obsesiva al descubrir que el demonio que las atormentaba en su infancia no era fruto de su imaginación.

He de decir que hay que agradecer a su director el enfoque que ha querido añadirle. No solo por jugar con el formato del found footage —que durante su presentación parece que marcará el tono para luego romperlo definitivamente—, sino por su capacidad de sugestión. En un film que daba pie a sobresaltos y efectismos varios (que los hay), el director prefiere inquietar a base de sugerir más que de mostrar, y ahí es donde radica su acierto.

Lo consigue a través de una puesta en escena que hace un muy buen uso de los espacios y de los silencios, algo que últimamente no suele verse mucho en productos de esta índole. Es en esos momentos donde La maldición de Shelby Oaks consigue su propósito de inquietar al espectador con lo justo y necesario, sin necesidad de mostrar más de lo imprescindible, con escenas tan efectivas como la visita a la cárcel abandonada.

Ahora bien, el libreto debe enfrentarse a muchos tópicos de los que no puede huir, y eso se nota a medida que avanza la película, con decisiones de los personajes muy cuestionables y, sobre todo, con una parte final demasiado folletinesca que le hace perder efectividad. Es como si el propio guion fuera en contra de lo que intenta proponer en su puesta en escena, es decir, tratar con respeto al espectador, algo que en su tramo final termina por derrumbarse como un castillo de naipes.

Aun así, resulta entretenida y, como producto de terror, es correcta, pero no destaca mucho más allá de lo que su propuesta nos quiere hacer creer, pues al final termina siendo “más de lo mismo”. Eso sí, al menos se agradece el respeto hacia el espectador al no inflarla con efectismos varios, algo poco habitual en el género actual.

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