3 Butacas de 5

Según la nota de prensa, “Movida Celestial es una comedia fresca y gamberra, llena de humor absurdo, escrita, dirigida y coprotagonizada por el reconocido comediante y habitual doblador en series y películas de animación Aziz Ansari (Parks & Recreation, Master of None) en su debut como director…”. Lo cierto es que desconocía por completo el trabajo del comediante, pues no he visto trabajos previos suyos. Lo que sí puedo decir es que su debut en el cine como director, sin ser una comedia gamberra ni tan absurda como indican las notas de prensa, resulta una pequeña sorpresa al adentrarse en terrenos políticos y sociales bastante inesperados para una película de estas características.

Gabriel (Keanu Reeves), un ángel bienintencionado, pero bastante inepto, baja a la Tierra con el propósito de ayudar a Arj (Aziz Ansari), un hombre que encadena trabajos temporales para sobrevivir, y a Jeff (Seth Rogen), un rico inversor de capital riesgo. Aunque las intenciones del angelical Gabriel son buenas, las consecuencias de sus actos no serán las esperadas…
Movida Celestial es una comedia de buenas intenciones que no tiene ningún problema en plantear temas de la sociedad actual, como la diferencia de clases o el capitalismo extremo al que el mundo parece haberse acostumbrado. Y, desde luego, es algo que no esperaba encontrar en una cinta cuya primera mitad parece estar abocada a la típica comedia americana superficial.

Y, a ver, seamos honestos: el filme tampoco pretende hacer una crítica social al estilo de Ken Loach, pero desde luego se agradece que su discurso principal sea la conciencia de clase. En tiempos tan cínicos como los que muestra la película, a veces no viene nada mal recordar las injusticias y la diferencia de clases de una manera un poco más liviana, pero siempre con el foco del discurso claro (incluso se adentra también en el tema sindical).
Ahora bien, durante su primera mitad esto apenas se atisba, pues se centra en presentar tanto a los personajes como a la situación que plantea y, sinceramente, no tenía demasiadas esperanzas de que la película fuera a mejorar esa comedia supuestamente graciosa que pretende ser. Porque, seamos claros, el filme no es lo suficientemente gamberro ni absurdo como para provocar carcajadas constantes en el espectador.
Y es que quien espere precisamente eso quizá se lleve una desilusión, pues, pese a lo simpático de la propuesta, el filme prefiere centrarse en temas más delicados y de índole social y política, aunque siempre mostrando cierta frescura que incluso la hace encantadora. Las risas no son de carcajada, pero sí de ligera sonrisa, de esas que consiguen mantenerse durante casi toda la proyección gracias a lo amable y comprometida que resulta.

Todo ello con un ritmo bastante sólido que termina de asentarse una vez superada la mitad del filme, cuando tiene más claro lo que quiere contar. Ahora bien, la puesta en escena no inventa la rueda ni pretende hacerlo, aunque me gustaría destacar una más que correcta banda sonora de Carter Burwell (esos coros angelicales que aparecen de pronto…).
Respecto a las interpretaciones, hay un poco de todo, pues a veces su protagonista y director, Aziz Ansari, puede resultar algo cargante (en ocasiones parece aparecer en pantalla diciendo: “Hey, soy comediante”), pero poco a poco va perfilando al personaje de manera acertada y con más peso, acompañado por unos estupendos Seth Rogen y, especialmente, Keanu Reeves, que no puede estar más encantador (aunque el chiste sobre lo “guapo” que es ya resulta algo manido).
Por tanto, Movida Celestial es una comedia simpática que sorprende por cómo va integrando poco a poco un discurso de conciencia de clase bastante inesperado para un producto de estas características, y es precisamente eso lo que la hace destacar por encima de las típicas comedias americanas que nos suelen llegar. No te reirás a carcajada limpia y tampoco es tan gamberra ni absurda como parece indicar su promoción, pero desde luego saldrás con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que quizá el mundo en el que vivimos, pese a nuestras desgracias, no está tan mal y que solo hace falta mirar un poco más en nosotros mismos.

