3’5 Butacas de 5


El director chino Huo Meng rinde homenaje a su infancia con esta historia dura pero también bonita sobre la vida de los campesinos en los pueblos de China con la que ganó el Oso de Plata a la mejor dirección en el pasado festival de Berlín.
1991, China está viviendo una gran transformación socioeconómica que está afectando profundamente la vida de las familias del país. Los campesinos se enfrentan a retos y avances tecnológicos que van a cambiar por completo su modo de vida rural.

Los padres de Chuang (Wang Shang) de diez años lo dejan al cuidado de la familia y la comunidad rural, los Li, mientras ellos se llevan a los otros dos Shenzhen al sur del país a buscar trabajo en las fábricas.
La película se desarrolla a lo largo de cuatro generaciones en la que vemos cómo se las ingenian para vivir en un mundo tradicional con las creencias, tradiciones y códigos milenarios mientras aparecen cambios provocados por la llegada de la modernidad.
La historia siempre está contada desde el punto de vista de Chuang por lo que hay momentos que no se explican del todo al no saber el niño qué está pasando realmente, pero está narrado de tal forma que entre líneas se pueden entender bastantes cosas.

Los personajes son entrañables y tiernos como el propio Chuang, la bisabuela (Zhang Yanrong) una mujer menuda, pero de carácter fuerte o la tía de Chuang, Xiuying (Zhang Chuwen) a quién presionan para casarse con el hijo de una familia adinerada. Viven en unas condiciones de extrema dureza al trabajar en el campo de sol a sol con el trigo y el algodón. Tratan de sacar adelante las cosechas, pero a veces el clima no se lo pone nada fácil. La cámara muestra una aldea llena de caminos estrechos y reuniones ruidosas. Las estaciones del año son utilizadas como transiciones entre diferentes momentos de la vida de los personajes que han sido interpretados por actores no profesionales.

La película va mostrando como China se fue transformando poco a poco pero también muy rápido con la construcción de grandes obras o la prospección de yacimientos petrolíferos que indican que esa comunidad en pocas décadas podría terminar trabajando allí o en las fábricas que puedan surgir a su alrededor.
Para Chuang, sin embargo, la insistencia porque vaya al colegio y lea todos los libros que pueda indican que tanto su tía como su bisabuela intuyen que su futuro podría estar lejos del campo en el que han trabajado durante cientos de años su familia.

