3’5 Butacas de 5

Partiendo de una premisa muy ligada al drama británico más clásico, “Sus hijos” se sitúa en una enorme casa de campo, una familia rota y un padre ausente que, al creer que está cerca de la muerte, reúne a sus dos hijos después de años separados. Andrew Dyer, un escritor de éxito interpretado por Bill Nighy, sabe que su relación con ellos está marcada por el resentimiento y el abandono. Lo que comienza como una historia sobre un padre intentando enfrentarse a sus errores toma un giro hacia la ciencia ficción que cambia por completo la lectura de lo que estamos viendo.

“Sus hijos”habla del legado, de lo que dejamos cuando morimos, de lo que heredamos de nuestros padres y, sobre todo, de la dificultad de construir una identidad cuando llevas toda tu vida intentando escapar de ella.
El giro de ciencia ficción funciona como una herramienta para llevar esa idea al extremo que puede resultar inverosímil, pero esa no parece ser la preocupación principal de Pablo Trapero. Su primera película rodada en inglés utiliza ese elemento como una forma de explorar qué significa poder heredar tu propia persona, no solo tus bienes, tu apellido o tu reconocimiento.
El guion introduce conceptos que podrían abrir debates muy interesantes para después volver al conflicto familiar más convencional. El resultado es una película que plantea más de lo que desarrolla. El giro consigue cambiar nuestra percepción de los personajes, pero no siempre encuentra una segunda capa narrativa capaz de sostener todo lo que acaba de plantear.

La fotografía cumple su función y acompaña bien el tono frío y contenido del drama, pero pocas veces encuentra una identidad visual propia. Hay ideas de montaje y algunos momentos de humor negro que rompen esa sobriedad, aunque no siempre terminan de integrarse.
Bill Nighy construye a Andrew como un hombre brillante, arrogante e imperfecto, pero sin convertirlo en un simple monstruo al que haya que perdonar. Imelda Staunton tiene una gran presencia como siempre y comparte con Nighy una de las escenas más potentes. El reparto en general consigue darle profundidad a un guion que en ocasiones parece no saber qué hacer con todo el material que tiene entre manos.

Va de menos a más y, aunque nunca termina de convertirse en el drama extraordinario que su premisa promete, “Sus hijos” tampoco permite que sus 90 minutos se hagan pesados. Una película con ideas para horas de conversación, pero un guion que no siempre se atreve a tenerlas. Traperoconstruye una propuesta contenida y poco convencional que quizá no alcanza todo el potencial de su premisa, pero sí ofrece un drama familiar diferente.
