‘Resident Evil’: una chaladura apocalíptica altamente entretenida

4 Butacas de 5

Que el polifacético cineasta norteamericano Zach Cregger se encuentra en estado de gracia resulta evidente; tras el fulgurante e inesperado éxito de la mal estrenada en plataformas Barbarian (2022) y el “pelotazo taquillero” que fue Weapons (2025), el bueno de Zach nos regala Resident Evil, una reinvención del concepto de los videojuegos canalizado a través de una película que funciona como un tiro. Terror, monstruos, candados y un guion que no da respiro conforman una cinta muy divertida.

Bryan (Austin Abrams), un peculiar pero responsable mensajero médico, se ve envuelto sin quererlo en una lucha por la supervivencia de la humanidad cuando, en una fatídica y aterradora noche, mientras entrega un importante paquete, todo a su alrededor se sumerge en el caos.

Resident Evil es una película aterradora, muy entretenida y con unas dosis de humor marca de la casa de un Zach Cregger inspirado. La aventura no pisa el freno en ningún momento conjugando los mejores elementos del terror apocalíptico y el cine de supervivencia. Su protagonista, Austin Abrams está pletórico dando vida a un personaje al que es imposible odiar; todas las criaturas, virus y candados a los que se enfrenta no dejan de provocar sobresaltos en un espectador que será incapaz de verlo venir.

La cinta es un mecanismo perfectamente engrasado que va de menos a más en cuanto a intensidad dramática se refiere; Resident Evil está repleto de buenas ideas y tiene la capacidad de capturar la esencia del videojuego; un personaje que debe sobreponerse a diferentes pantallas que aumentan de dificulta a medida que la historia avanza. La película no rehúye del humor, pues es a través de este que el guion logra que empaticemos con un adorable protagonista y el terror resulte mucho más eficaz.

Resident Evil está plagada de secuencias memorables. Gran parte del éxito de la cinta se debe atribuir a un logrado trabajo de cámara que explora todo su potencial gracias a un diseño de producción que no deja nada al azar. El diseño de las diferentes criaturas es original, aterrador y lo suficientemente realista como para que nadie arquee ninguna ceja. Pero sin duda, su punto fuerte es un guion que sabe jugar su mejor baza: explorar lo inesperado. En todos sus anteriores trabajos, Zach Cregger siempre ha sabido jugar con las expectativas de los espectadores que se acerca a sus cintas imaginándose una cosa para luego encontrase otra todavía más excitante.

Estamos ante una de las mejores películas de la saga y sin duda, una de las mejores de un director que no deja de sorprendernos. Zach Cregger se divierte con esta sobresaliente adaptación donde continúa explorando un tono y una voz autoral que resulta difícil de preservar dentro de los parámetros industriales entre los que flirtea. Por el momento todo va bien y esperemos que siga así. De momento, no me queda otra que recomendar Resident Evil, una adrenalínica película de terror gratamente sorprendente.