‘Lucky Strike’: Entretenimiento bélico 100% americano

2’5 Butacas de 5

Scott Eastwood produce y protagoniza esta película bélica basada en hechos reales que nos pone en la piel de un soldado estadounidense de la Segunda Guerra mundial que por culpa de una misión fallida se ve atrapado y sin ayuda en las líneas enemigas. Herido y con una radio como única compañera tendrá que enfrentarse a todo tipo de peligros para llegar con vida a la base aliada.

Con esta típica premisa de supervivencia y heroicidad militar se nos presenta Lucky Strike, un entretenimiento cinematográfico que sigue a rajatabla los tópicos más casposos del cine bélico americano. Es decir, una simplificación total entre buenos y malos que roza la caricatura, un patriotismo rancio y arcaico, el machismo típico de los años 50 y un belicismo que justifica a veces lo injustificable (ojo a cómo el general argumenta la muerte de los jóvenes al final de la película). En ese aspecto casi hubiera preferido que fuera ficción al 100% y no una historia basada en hechos reales. En una ficción todo eso lo hubiera aceptado mejor, pero al estar inspirada en hechos reales creo que no hace honor al supuesto realismo que debería tener la película. Porque, ¿te imaginas que “Jungla de cristal” estuviera basada en un hecho real?
Pues esa sensación tuve en el cine.

Aun así, la película, como entretenimiento bélico, funciona. Es simple, predecible y muy americana, pero al ser tan capitular te mantiene con la intriga de cuál será el nuevo reto al que se enfrentará el protagonista. Pero eso es lo único que la mantiene en pie. Porque también hay que decir que los efectos digitales de la película tienen una textura realmente cutre. Pero mucho. Son efectos que casi podría hacer yo en mi casa con el ordenador y eso es algo que me ha sorprendido en una película así (ojo al momento tanque).

Lo único destacable a nivel técnico de la película es algún plano secuencia interesante, especialmente uno en el que el protagonista sale de un trastero y se cuela dentro de un tanque. Difícil técnicamente, pero nada que no hayamos visto ya anteriormente. Y también alguna pelea física bastante cruda y difícil de rodar, como la que ocurre dentro de un camión.

Por lo demás, Scott Eastwood (que es igual que su padre de joven) cumple con su función cargando con todo el peso de la película. Sin más. A eso súmale una música con toques a Zimmer que es curiosa pero que podría dar más de sí, y una fotografía correcta (quitando los FX). Y ya está. No hay más.

Si la película se hubiera centrado en la parte más pura de la supervivencia (tipo Depredador, por ejemplo) y se hubiera olvidado del mensaje patriótico y belicista creo que hubiera mejorado bastante. Pero no es el caso.   En definitiva, un entretenimiento bélico 100% americano y con tufillo a cine de bajo presupuesto. Para ver en una siesta.   

Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)

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