‘Narciso’: Cine queer en la Paraguay de la dictadura

3’5 Butacas de 5

Hablar de la dictadura de Alfredo Stroessner, una de las más largas en Sudamérica, es hablar de un periodo en Paraguay, en donde la libertad de expresión, las ideas revolucionarias y la mínima intención creativa, eran castigadas. Con este contexto, Marcelo Martinessi en “Narciso” reconstruye los últimos momentos de la vida de una figura vinculada al rock paraguayo para contar algo que va mucho más allá de su muerte, utiliza el mundo de la radio, las radionovelas y la música popular como espacio para mostrar una sociedad en transformación.

Uno de los elementos más interesantes está en cómo la película utiliza la ficción dentro de la ficción. Narciso, interpretado con mucho carisma por Diro Romero, trabaja en un medio de comunicación en el que producen una radionovela de Drácula, el vampiro, el deseo, lo prohibido y la persecución adquieren otra lectura cuando se relacionan con el momento histórico que está viviendo Paraguay.

Parte de una figura concreta y de una historia profundamente paraguaya, pero consigue trasladar temas que pueden entenderse fuera de ese contexto, la identidad, la libertad, la represión y el precio de desafiar las normas de una sociedad.

La fotografía acompaña esa intención con una propuesta sobria y controlada, no busca convertir el contexto histórico en una postal ni utilizar la estética de época como simple decoración, hay una identidad visual clara y una voluntad de construir época sin que la puesta en escena termine imponiéndose sobre los personajes.

Algunas interpretaciones tienen momentos en los que se percibe cierta falta de experiencia, sobre todo en determinados diálogos o en la forma de entregar algunas líneas. Eso sí, nunca transmite la sensación de estar tratando su historia como una simple reconstrucción histórica, hay una voluntad de dignificar a estos personajes y de devolverles un espacio dentro de una memoria colectiva.

A nivel narrativo, hay momentos en los que la película se aleja de Narciso para desarrollar al grupo, el contexto y las historias que lo rodean, pero en algunos tramos esa estrategia termina desplazando al personaje que hasta ese momento estaba sosteniendo la historia.

Aun así, “Narciso” consigue convertir una memoria particular en una historia que puede hablar de cualquier persona que haya tenido que decidir cuánto de sí misma está dispuesta a sacrificar para poder pertenecer. No es una película perfecta y tiene algunos problemas de desarrollo narrativo, pero recupera no solo a un personaje, sino a una parte de una cultura y utiliza su historia para hablar de identidad, memoria y libertad.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *