
El terror empezó antes del ocho de octubre de 2026, fecha oficial del inicio de la 59ª edición del Festival Internacional de cinema fantàstic de Catalunya. Primero llegaron los primeros sustos con las acreditaciones, o la falta de ellas para muchos asiduos a la cita anual con el terror; después llegó el temido momento de las entradas, de comprarlas básicamente, si la web o quien sea te deja; y ya por último, unas condiciones atmosféricas, mini tornados, inundaciones, vuelos cancelados y gente aislada en coches, muchos daños materiales y alguna que otra pérdida que habían convertido Catalunya, en especial, la costa central en una película catastrofista de serie z en muchos casos. Pero por fin, el sol salió, las calles se secaron y los trenes llegaron, ah bueno no, esa es otra historia de terror cotidiana que tocaría hablar en otros lares.
Con los que nos plantamos en la gala de Inauguración de la mano de Carlota Pereda– primera vez que una mujer española da el toque de salida del festival- y su Found Alive, que desde el punto de vista ansioso de Reeve (Chloë Grace Moretz) y acompañada del Dr Ezra Lemer (Ruppert Friend) nos adentran a un mundo de niñas y chicas secuestradas y torturadas, mundo que Reeve conoce perfectamente debido a su cautiverio años atrás. Cinta con un buen inicio y desenlace que se desinfla pero que aún así mantiene el interés, más cerca de Cerdita cualitativamente hablando que de La Ermita.

Seguimos muy pronto por la mañana con una de las más esperadas, Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma protagonizada por Gillian Anderson y Hannah Einbinder (Hacks) que de una manera lisérgica y lujuriosa nos someten a una serie de fantasías erótico festivas relacionadas con unas películas de serie b o z rodadas hace años en el mismo campamento Miasma donde se ha desplazado Einbinder para inspirarse en la creación de la trama para una película. Con disparidad de opiniones al acabar la proyección, a mi me dejó un poco fría, com si le faltase algo más para redondear una muy buena premisa.

Sin movernos mucho de la zona Melià o zona noble, seguimos con Leviticus , un film australiano que ya ha suscitado bastante expectación en varios foros cinéfilos, sobretodo queers, a raíz de su estreno en el Festival de Sundance en enero de este año. La historia de dos chicos adolescentes a los que acecha una ente sobrenatural que adquiere la forma de aquella persona que más desean; denominada como la Heated Rivalry (Más que rivales) del terror, estos casi noventa minutos que dura no se hacen pesados pero tampoco rápidos,otra vez ha sido más el hype y la gran promoción hecha en el festival con posters por todos lados y flyers a la entrada de la proyección que otra cosa.

En el Casino Prado se realiza el estreno mundial de Split Rock, una producción canadiense que cuenta entre otros en el reparto con Clark Backo que este mismo mes estrena la serie de terror Yaga, y que como su director Ryan Glovler dijo en la presentación que se hizo, es una película rodada en 35 mm que pretende mostrar la relación, en este caso desastrosa que estamos teniendo con el medio natural. Backo que interpreta a Lauren es una geóloga que junto a su pareja Ben y sus amigos y colegas Sam y trevor se desplazan al desierto canadiense para analizar sus rocas, una vez allí empiezan a pasar cosas que no entienden y que intentan explicar. Con fotogramas que en algún momento podrían recordar al gran Dupieux, estos ciento tres minutos de análisis de rocas y paisajes agrestes pueden ser un poco tediosos.

Siempre tiene que haber la película más del festival, según dijeron en la intro ésta era la más angustiante, hablamos de River ópera prima de Joshua Giuliano que se presentó el mes pasado en el TiFF (Festival de Toronto) y que ya allí creó un gran revuelo. Este slasher relata la despedida de tres hermanos que se encuentran para ir a esparcir las cenizas de su padre en el río de su infancia. Protagonizada por Jane Levy, Jessica Rothe y Dane DiLiegro es de momento la que más se ha disfrutado en la platea con suspiros, vítores y aplausos, una hora y media que recuerdan más al tipo de peli que Sitges nos tenía acostumbrados.

Y llega Mr Footlose, señora e hijo, es decir, Kevin Bacon, Kyra Segdwick y Travis Bacon, para presentar la película Family movie en la que además de los anteriormente nombrados, también aparece Sossie Bacon, la hija que faltaba. Kevin es el director de este entretenimiento con tintes de terror pero con mucho humor y, por que no, un poco de sangre en una historia que nos explica como una familia, los Bacon-Sedgwick, tienen que ocultar un asesinato ocurrido durante el rodaje de una película de terror. Al Auditori, no sabemos si porque la pareja acababa de recibir sendos premios honoríficos o porque aún se hallaban en la sala, parecía que les estaba gustando mucho la cinta, para mi no deja de ser una diversión bien hecha. A favor de la reivindicación que ha hecho Kevin del arte hecho por humanos durante su discurso de agradecimiento por el premio.

Y por fin, llegamos a una de las primeras películas asiáticas de esta edición, vista por mi, aunque este año se echa de menos más representación oriental en los títulos. A lo que íbamos, Colony es la elegida, un film coreano que nos lleva al mundo de los infectados y de paso, de la manipulación colectiva; la historia empieza cuando Se Jeong atiende una conferencia científica dónde se desata el caos en el momento en que un virus rápidamente contagioso se propaga entre la gente que esta dentro del mismo edificio, virus propagado de forma intencionada por un científico con aires de grandeza. Dos horas de mordidas, de estampidas, de miedos y sobretodo de valentía, por lo general femenina, que pasan volando y que te mantienen anclado a la butaca.

Me hubiera gustado asistir a Braindead con la presencia de Peter Jackson pero como ya ocurre en estas situaciones, las entradas volaron y quien las consiguió no las dejó escapar. Otra vez será.