‘La Maleta’: una comedia de entretenimiento con una combinación explosiva

2’5 Butacas de 5

Propuestas como “La maleta» son ejemplos claros de cómo funciona cierta industria: una película construida a base de refritos de ideas, que confía en la comedia de acción y en la química de su pareja protagonista como principal baza para el espectador. Y no es que Lucía Caraballo y Alejandro Speitzer sean precisamente Angelina y Brad, pero tienen el carisma suficiente para sostener la película sobre sus hombros. Lucía, además, cuenta con un personaje más agradecido, lleno de tics y con una intensidad que ayuda en las escenas más rocambolescas; Speitzer, en cambio, carga con un rol más plano y repetitivo, marcado por ese cliché de “latino que no rompe un plato”.

El punto de partida nace de una idea de Diego San José, que ahora parece haber encontrado en su trabajo como showrunner el prestigio que rara vez se concede a los guionistas de comedia. Sin embargo, se intuye que el concepto que ideó San José no es exactamente el que ha llegado a la gran pantalla. El resultado es un producto muy estilo Mediaset, con cierto recorrido en salas, pero cuyo verdadero público lo encontrará en Netflix.

Laura y Nacho se conocen en un vuelo a Reino Unido. Para evitar que todo quede en una simple anécdota, ella propone un juego: si su maleta sale antes que la de él, se van juntos a su casa; si no, cada uno sigue su camino. Cuando Nacho está a punto de librarse, aparece la maleta de Laura. Así que, con todas las de la ley, ambos acaban pasando un día de lujuria y alcohol en casa de ella. Oh yeah!

El detonante (literal y metafórico) llega cuando Nacho descubre que la maleta no es de Laura: cogió la primera que tuvo a mano para llevarse al chico que le gustaba. Descubriendo en la maleta un dispositivo extraño que desencadena una serie de persecuciones y huidas hacia adelante, hasta descubrir que forma parte de un disparatado plan terrorista para cometer un atentado en el aeropuerto de Madrid. ¡Ni Homeland!

Lo que empieza como una comedia romántica evoluciona hacia la acción, donde la química entre los personajes se va desarrollando, porque no todo es tan bonito cuando te persiguen para matarte. Carlos Therón ya tiene experiencia en cintas de este perfil y aporta algunas soluciones visuales con cierta impronta, aunque también mantiene una extraña obsesión con los flares.

La película está salpimentada con comedia surrealista, donde personajes anodinos se ven envueltos en situaciones extraordinarias, y gracias a los secundarios no se queda en una simple huida con enredos y disparos. Víctor Clavijo interpreta al líder de una unidad del CNI que sigue la pista de los terroristas con la intención de sacar tajada. David Lorente y Leonor Watling, una pareja de policías fuera de su jurisdicción pero realmente interesados en ayudar a los protagonistas, aportan puntos de anclaje para que la trama no se convierta en una sucesión arbitraria de escenas.

En general, La maleta es una película fácil y poco molesta: los actores están bien, pero la fórmula es maniquea, ni original ni especialmente graciosa, y se sostiene sobre la entrega del reparto. Tiene el sello de Telecinco, lo cual ya sirve para que el público sepa exactamente qué va a encontrarse. El director tiene oficio, pero cuando el guion es tan endeble no se puede llegar muy lejos. Aun así, entretiene.

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