‘Leones en Invierno’: Un efectivo thriller

3 Butacas de 5

Luis Zahera podrá ser (y seguramente es) uno de los actores más queridos de nuestro país. Su carácter tan cercano, tanto fuera como dentro de la pantalla, hace que el espectador se crea cada uno de los papeles que le ofrecen. Y, desde luego, ha demostrado una versatilidad fuera de toda duda: desde su vertiente cómica, que se le da de miedo (ya en uno de sus cortometrajes más famosos, El club de los 27, demostraba su don para este género), hasta una faceta dramática que, desde luego, sorprende por semejante cambio de registro (véase As Bestas, donde estaba aterrador). Zahera es un tipo capaz de moverse en mil y un terrenos (miren El Reino para saber por qué ganó el Goya por diez minutos de aparición) y en todos y cada uno de ellos consigue ser de lo más solvente (aunque también depende del proyecto, claro). En esta ocasión, le veremos en su vertiente más cruda y dramática en ‘Leones en invierno‘, una adaptación de la novela homónima de Carlos Augusto Casas.

Un policía infiltrado atropella a una joven y se da a la fuga. El padre de la víctima, un antiguo ultrasur, investiga por su cuenta, chocando con el pasado.

‘Leones en invierno’ es un filme que, desde luego, no pretende perder el tiempo. El ritmo de la película consigue mantener entretenido al espectador, manteniendo el relato con buen pulso y fluidez, de manera que, en ese aspecto, resulta bastante sólida. Tiene claro cómo quiere contar la historia y, en ese sentido, la puesta en escena cumple con bastante corrección, dando forma a un thriller dramático efectivo, sin intentar complicarse la vida…

El problema que le veo a la película es, precisamente, ese: que a veces pretende complicarse más de la cuenta, de manera innecesaria, perdiendo por momentos el foco principal para centrarse en otro asunto al más puro estilo del cine de narcotraficantes. Y creo que esto se debe más a la intención de adaptar la novela a pies juntillas y ser lo más fiel posible a ella. Sin embargo, lo que puede funcionar en una novela no tiene por qué hacerlo en una película.

Y ese es, precisamente, el problema que le veo al filme: que funciona con suma efectividad cuando tiene claro el foco principal, pero, cuando se desvía hacia una trama policial que se enrevesa hasta límites inverosímiles, pierde fuelle e incluso interés. Y lo pierde porque apenas profundiza en el tema que pretende tratar y, a medida que avanza el relato, da la sensación de que ciertas acciones resultan impostadas y poco orgánicas (hay un monólogo sobre Bela Lugosi en el filme que, salido de la boca de cierto personaje, no se lo cree nadie y se siente por completo fuera de lugar).

En el reparto ocurre precisamente lo mismo: en la trama principal, el elenco está simplemente impecable, gracias a lo bien definidos que están sus personajes. Y ahí encontramos tanto a un maravilloso Luis Zahera como a un estupendo Roberto Álamo, un fantástico Luis Callejo y una brillante Inma Cuesta (Irene Escolar… pasaba más bien por ahí…).

Pero, en la trama secundaria del narcotráfico, ciertos personajes resultan desdibujados y experimentan cambios repentinos de actitud que no terminan de cuajar. Ahí entra un José Manuel Poga, que tiene que hacer milagros para defender a su personaje, algo que a veces consigue y otras no tanto, debido a lo forzado que resulta. Lo mismo podría decir de Ana Wagener (excelente actriz donde las haya, ojo), a quien parece que ni ella misma se cree su papel de policía ni sus diálogos. Eso sí, no puedo decir lo mismo de un Jordi Mollà, que parece que ha nacido para este tipo de papeles y del que el actor saca un partido tremendo.

Todo ello se desarrolla en el marco de una trama de venganza que sigue ciertos lugares comunes, no lo negaremos, pero que maneja bastante bien, con algunos toques de violencia bastante crudos e impactantes (véase el clímax final), y en la que los bajos fondos de Madrid se convierten en un protagonista más de esta historia. En ese aspecto, la película aprovecha bastante bien los escenarios de la ciudad, de los que la estupenda fotografía saca un gran partido.

Por tanto, ‘Leones en invierno’ es un thriller correcto que, de no ser por su empeño en abarcar demasiado, podría haber sido una película estupenda e incluso notable. Sin embargo, en lugar de profundizar en la psique de sus personajes (algo que habría sido mucho más interesante, sin duda), el filme se enrevesa con ciertas tramas secundarias que desvían el foco de lo que verdaderamente quiere contar. Pese a todo, está ejecutado con suma eficacia, tiene buen ritmo y cuenta con la mayor parte de los intérpretes dando el do de pecho. A la cabeza está el ya mencionado Zahera, que vuelve a demostrar por qué es uno de los actores más versátiles de nuestro país.