Nosfegatu que estás en el cielo (o el infierno, quién sabe) santificado sea tu nombre para siempre jamás en Sitges y en nuestros corazones.
La oscuridad “netflix” parece que ha llegado a las pantallas de cine también, en este caso, en el film del danés Kasper Kalle Skovsbøl que con su relato goth gay del siglo XIX situado en las islas Feroe llamado No rest for the wicked se deja entrever entre sombras, antorchas, muertes extrañas y montañas verde esmeralda la relación entre Baldur y Helge, un ballenero forastero.

Por otro lado, al otro lado de la aldea, en la zona noble nos recibía Hirozaku Koreeda en esta historia de gente casi perfecta, en una casa casi perfecta, a quienes les falta una cosa, este caso, una persona, el hijo que fallecido ya no ven la manera de superar tal desdicha hasta que aparece en su casa un panfleto sobre la posibilidad de obtener un hijo de recambio gracias a la Inteligencia artificial, esta es la sencilla, tierna y dura historia de Kakeru sobre la familia, los recuerdos y el duelo.

Y como no hay dos sin tres, ni luz sin sombra, volvemos a ella de la mano de Robert Eggers que después de un generoso paso por la alfombra roja en la que se paró para fotos y firmas a todo aquél que quisiera y la organización dejará, vino a presentar la proyección de The Witch en su onceavo aniversario y ya de paso nos regalaba imágenes en exclusiva en Europa de su próximo proyecto, Werewulf que apunta maneras.

Otro que vino a presentar película fue Casey Affleck (el hermanisimo) con ‘Company’ tercer largometraje como director en el que nos cuenta la historia narrada por una mujer misteriosa (Emily Alyn Lind) que aparece de repente en una casa llena de invitados a una fiesta. Con actores en el reparto de la talla de Nick Nolte, Ben Mendelshon, Scott McNairy y Atticus Affleck (hijo de Casey) es una pequeña gran historia de una hora y media que merece una oportunidad.

Y ya casi casi nos adentramos en la recta final del festival, con todavía, algunas de las películas más esperadas de ésta edición. Para empezar, nos llega Adria Arjona en Aniquilación (Onslaught) con un rollo guerrero apocalíptico más típico de los ochenta que actual que no aporta mucho más que un par de escenas de lucha y algún chascarrillo más o menos bien conseguido. Venía ya precedida de un cortometraje el cual preferiría no nombrar para poder olvidar lo más rápido posible.

Por otro lado, otra de las esperadas después de su existoso paso por el TIFF , The Spiral sí que cumple con las expectativas creadas con esta familia rica de Bari que tiene un secreto siniestro que la hija, Alice, poco a poco irá descubriendo porqué su madre, de una manera totalmente inesperada, se ha presentado en su casa para explicarselo; maravillosas las dos, mención especial para Jasmine Trinca , que a estas horas ya sabemos que se ha llevado el premio a la mejor actriz del certamen.

Aunque con un poco de mal cuerpo, merece la pena su visionado.
Y que mejor plan nocturno que hacer doblete de Takashi Shimizu (gran creador de traumas hace ya 20 años gracias a Ju On: The Grudge) que ahora nos trae The Mouths y Village of eight gravestones que comentaré juntas ya que aunque no tengan mucho que ver sus historias, no dejan de ser las dos aburridas, con muchos intentos de intentar recrear aquellos fantasmas que un día nos atemorizaron pero que en la actualidad parecen más caricaturas o personajes de scary que entes terroríficos. Lo mejor de la sesión fue el productor subiendo al escenario para hacerse fotos con el público de la sala Auditori, haciéndonos hacer posturas varias con los brazos como si de una clase de aquagym se tratase. Nos quedaremos con eso y con los traumas del pasado.

Con otro diluvio anunciado en el horizonte y a un par de días de terminar el festival, nos llega Duncan Jones con su mochila acuestas todo el día y con aires aventureros y su Rogue Trooper , versión para la pantalla del cómic de los ochenta creado por Gerry Finley-Day y Dave Gibbons sobre la guerra entre los Norts y los Southers en el planeta Nu-Earth; le ponen voz Hayley Atwell, Jack Lowden, Diane Morgan, Matt Berry y Sean Bean entre otros, live action de hora y media muy entretenida . Merece la pena destacar, así como Eggers, lo atento que estuvo Jones en todo momento y con todo el mundo firmando, haciéndose fotos y siendo un tipo muy amable y cercano.

Para la recta final, con un sol radiante todavia pero algún nubarron ya acechando, nos volvemos a encontrar con Danny DeVito y su inseparable bastón, esta vez para recuperar Matilda que cumple 30 años ya y que merecía este homenaje en un Prado lleno a rebosar de gente, ganas y ilusión por recuperar ese trozo de infancia escondido que necesitaba salir.
En un contexto totalmente diferente y en otro escenario, la nevera, ay perdón!la Sala Tramuntana nos transporta a las minas de mármol de grecia dónde los ricachones y celebrities celebran una gal·la benfica cuando de repente unos activistas armados se presentan ahí y desconciertan a los invitados entre los que se incluye Vincent Cassel, Chris Evans, Salma Hayek y Charli XCX asi como la líder de los activistas Anya Taylor-Joy. Como ya pasó con Athena, vuelve a pasar que Romain Gavras empieza muy bien la pelíula, en este caso hablamos de Sacrifice pero se va desinflando el relato y la intensidad conforme avanza la historia, de tal manera que ni John Malkovich consigue que mejore. Una lástima.

Sin movernos mucho de la zona y después de un merecido descanso para comer alguna cosa y coger fuerzas para el sprint final, nos metemos en un edificio lleno de arañas asesinas de la mano de Ángel Gómez Hernández con Matilda Lutz y Melina Matthews (presentadora mítica del festival) y agradeciendo que sea una cinta corta y con pocos momentos aburridos llamada ‘Crawlers’.

Y ya damos el cierre como no podía ser de otra manera, con la versión 4k y sin cortes de Holocausto caníbal, que qué decir de este documento que no se haya dicho ya sino que más que con angustia te marchas de la sala con asco pero por la humanidad y no por los indigenas sino por los de la supuestamente humanidad venida de una sociedad civilizada.
En fin, suerte que el diluvio que me esperaba al otro lado de la puerta me hizo cambiar el chip y me ayudó para irme a dormir cansada pero contenta de otro año más de cine; una edición que en general ha tenido una programación correcta, sin grandes nombres de peliculas y con un nivel más o menos correcto de éstas. Muchos nombres de grandes presencias o talentos como se les llama ahora pero una lástima que cada vez sea más un escaparate para ellos y no una posibilidad de crear un poco de comunidad entre ellos y nosotros, el público, antes era más fácil pasear por las calles de Sitges y encontrarte a alguno de ellos, ahora parece que llevan una agenda tal que verlos forma una parte importante también de la organización, ya de por si complicada de unos horarios de proyecciones, red carpets y encounters; por no hablar del aumento de precio de las entradas y de que cada vez den menos, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones, muchas de las proyecciones en principio más solicitades al final no estaban llenas y eso no deja de ser triste. Supongo que poco se puede hacer en ese aspecto ya pero merecia la pena haer ni que sea una pequeña reflexión al respecto.

Volveremos el año que viene, si nos dejan, sin Nosfegatu y espero que con más terror que eso si que lo he echado de menos. The end.