‘El chico de los pantalones rosas’: El acoso escolar mata

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La directora italiana Margherita Ferri lleva al cine la trágica historia de Andrea Spezzacatena convertida en un grito contra el acoso escolar.

La película nos muestra la vida de Andrea Spezzacatena (Samuele Carrino) desde que nace hasta que cumple 15 años narrada con su voz en off por él mismo. Vive en Roma y sus padres, Teresa (Claudia Pandolfi) y Tomasso (Corrado Fortuna) o su hermano pequeño Daniele (Pietro Serpi) son su familia más cercana.

En el instituto es un chico de sobresaliente en todas las asignaturas. Conoce a Sara (Sara Ciocca) de quien se hace amigo rápidamente y quedan para ir al cine a ver muchísimas películas para luego hacer críticas entre ellos. Un día Christian, el guaperas de su clase, le pide que le ayude con las asignaturas porque no le están yendo bien. Algo pasa entre ellos pero nunca se termina de verbalizar. Andrea cree que Christian es su amigo hasta que se topa con la realidad. Unos pantalones rojos que se vuelven rosas tras un error de lavado son el detonante de una espiral de acoso que empeorará hasta sufrir una humillación que pasa traspasa todos los límites y que condena a Andrea a un aislamiento silencioso.

A pesar del drama que va afrontando Andrea a lo largo de la historia y que se intuye que en algún momento habrá un detonante que haga saltar todo por los aires, la película es un canto luminoso a la adolescencia. Vemos la vulnerabilidad de Andrea, su primer amor, el peso de la mirada ajena y cómo disfruta y del cine, de cantar en el coro, de la literatura o del deporte. En definitiva la película celebra la vida de Andrea y trata de darle toda la luminosidad posible a pesar de la oscuridad por la que atraviesa el protagonista ayudándose de la música, de buenos momentos familiares o con Sara.

La película está basada en una historia real que conmocionó a Italia en el año 2012 cuando Andrea Spezzacatena se suicidó por culpa del acoso escolar que lleva demasiado tiempo soportando en silencio. La madre de Andrea transformó toda la tragedia en una novela autobiográfica para tratar de despertar las conciencias de la sociedad italiana y ayudar a otros chavales víctimas del acoso escolar a lo que lleva dedicada desde ese año trágico para ella.

Roberto Proia es el productor y guionista de la historia con la que quiere conseguir que los alumnos denuncien el acoso escolar y las víctimas encuentren la forma de hablar y de decir lo que les está ocurriendo antes de que sea demasiado tarde.

‘El chico de los pantalones rosas’ se ha convertido en un fenómeno en Italia congregando a más de millón y medio de espectadores, muchos de ellos llevados por los colegios a ver la película. Además, tiene una versión musical en el teatro en Roma y está prevista su versión en Estados Unidos dirigida por Nick Cassavetes.

‘La Mujer Más rica del Mundo’: Sátira sin garra

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Isabelle Huppert protagoniza esta historia basada en el caso Bettencourt que afectó a la dueña de L’Oréal y a la que habrían podido estafar 1000 millones de euros en donaciones.

La mujer más rica del mundo es Marianne Farrère (Isabelle Huppert) heredera de Windler una gran empresa de cosmética francesa que opera a nivel mundial y factura miles de millones de euros cada año. Para suavizar su imagen de mujer dura e implacable, acepta hacer una entrevista y es ahí donde conoce al fotógrafo Pierre-Alain Fantin (Laurent Lafitte) un hombre extravagante y alocado pero también muy ambicioso y astuto. Congenian estupendamente y comienzan a quedar con muchísima asiduidad en fiestas y cenas privadas. Esa repentina amistad con el fotógrafo pone celosa a la hija de Marianne, Frédérique (Marina Foïs) a quien su madre siempre ha tratado de forma fría y distante. Gracias al fotógrafo Marianne consigue salir de su burbuja y de sus círculos de clase altísima hacia un mundo más distendido y colorido. Su familia en cambio, ve en el fotógrafo a un tipo excéntrico e irreverente que sólo busca el dinero de Marianne.

La película utiliza las casas de Marianne como escenario de casi toda la película lo que hace que Jérôme (Raphaël Personnaz), el mayordomo, sea testigo de muchas de las cosas que pasan entre Marianne y Pierre.

El tono satírico es utilizado por el director Thierry Khalifa para reírse de esta familia de súper ricos retratando a una mujer gélida acostumbrada a tener todo que el lujo y el dinero se han vuelto algo insignificante. Su familia tampoco sale bien parada del retrato que les hace la historia y toda esa vida de lujos los lleva a tener una vida aburrida e incluso asfixiante para Marianne muchas veces. Esto juega a favor de Pierre-Alain, quién colmado de atenciones y regalos por Marianne ésta no se inmuta cuando el fotógrafo se pone caprichoso con el dinero.

Pierre juega muy bien sus cartas con Marianne ya que por un lado es una especie de bufón que la divierte y se comporta como un niño chico caprichoso, pero, por otro lado, lo tiene todo muy bien calculado para que no se dé cuenta de sus verdaderas pretensiones.

Puestos a reírte de los ultras ricos a la película le falta muchísima más mala leche y garra porque se queda corta a la hora de mostrar el juego de Pierre-Alain y aunque tiene algunos buenos momentos la historia daba para muchísimo más. Quizá esto habría convertido a Pierre-Alain en alguien simpático para los espectadores o cabe la posibilidad que al estar basada en hechos reales se hayan contenido para no hacer leña del árbol caído.

La película está libremente inspirada en lo que en Francia se llamó el caso Bettencourt e intenta retratar a la burguesía francesa que según el director Thierry Klifa que está poco explorada en el cine francés y que con esta historia ha podido tratar.