‘Viaje al país de los blancos’: La odisea de Ousman Umar desde Ghana a Barcelona

3’5 Butacas de 5

Arranca el BCN Film Festival 2026 con la ópera prima de Dani Sancho que lleva a la gran pantalla la novela homónima escrita por Ousman Umar en la que relata cómo siendo un adolescente llegó a Barcelona desde Ghana movido por su curiosidad innata buscando un futuro mejor.

Ousman Umar (Benjamin Adams) es un niño de Ghana que un día descubre un pájaro gigante volando por el cielo. Su padre le cuenta que eso que ha visto en el ‘el país de los blancos’ se llama avión. Al llegar a la adolescencia Ousman (Victor Say) decide abandonar su aldea para poner rumbo a Europa. Tras varios años de camino, penurias, miseria y muchas injusticias consigue llegar a Fuerteventura y de ahí a Barcelona.

La situación en la ciudad condal también se vuelve complicada ya que no consigue trabajo y duerme en la calle. Un día, ve a Montse (Emma Vilarasau) por la calle que viene de la compra y decide pedirle ayuda quién le dice que tiene que ir a la Cruz Roja para que le ayuden con su situación. Allí le dan clases de castellano y catalán y también hace cursos de electrónica o albañilería, pero al no tener papeles no puede trabajar de forma legal porque además es menor de edad. Tras un pequeño problema con la policía, Ousman recurre a Montse que viendo la situación en la que está decide acogerlo en su casa y le ofrece amor y apoyo como si fuera uno más de su familia.

La historia contada por el propio Osuman en voz en off está muy bien rodada, y los actores que interpretan al protagonista están fantásticos tanto en la parte infantil en la que vemos a un crío que derrocha alegría,es muy curioso y tiene muchísimas ganas por aprender mientras que en la versión más adolesente es un chaval valiente, decidido, sociable y amigable que se mete en una situación extremadamente peligrosa que gestiona como va pudiendo. El viaje hasta llegar a Fuerteventura deja secuelas en el chico tanto físicas como psicológicas que se manifiestan en pesadillas y lloros nocturnos y que la película recrea con imágenes oníricas y poéticas hasta desvelar lo que le ocurrió a Ousman en ese viaje.

La película es el relato de una odisea que duró cinco largos años con cierto aire de aventura al inicio que se va volviendo cada vez más oscura hasta su llegada a Fuerteventura. A pesar de las partes duras de la historia Sancho crea una puesta en escena luminosa gracias al guion de Guillem Clua con la intención de ser una historia con vocación de llegar y emocionar al gran público.

El verdadero Ousman Umar se interpreta así mismo en el tramo final de la historia en la que vemos que ya de adulto es el fundador de la ONG NASCO Feeding Minds que ha creado aulas de informática y escuelas en su Ghana natal. Su objetivo es buscar un futuro mejor para los jóvenes del país a través de la educación. Gran parte de la película está hablada en twi y también hay partes en inglés, catalán y castellano.

Completan el reparto de la película Jordi Bosch, Justino Mendes, John Amissah Borkey, Esterlina Edjang o Diana Gómez entre otros.

La película es una producción de Atresmedia Cine, Mundo Cero Crea, Mundo Cero AIE, A Contracorriente Films, Arcadia Motion Pictures y Noodles Production. Con la participación de Atresmedia y la financiación de ICAA e ICEC.

‘La Momia de Lee Cronin’: Una fiesta del género de terror entretenidísima

4 Butacas de 5

Lee Cronin se está labrando una carrera de lo más interesante, y no precisamente por su salto de género, sino por anclarse en el mismo. Y es que el resultado de sus producciones es de lo más destacable, descubriéndolo por primera vez con la estupenda El bosque maldito para, más adelante, consagrarse con la divertida y notable Evil Dead Rise, última entrega que revitalizó la franquicia manteniendo su esencia.

Con esta película fue donde los productores vieron todo un filón, pues el negocio les salió redondo, ante un proyecto que iba a estrenarse directamente en plataformas y que, debido a la buena recepción de sus pases previos, decidieron llevar a cines, convirtiéndose en un pequeño éxito.

Por ello, han jugado todas sus cartas con su última producción, La momia de Lee Cronin (lo de poner el nombre del director dentro del título me resulta sorprendente, sinceramente), una propuesta más ambiciosa, pero con resultados similares: una fiesta del género en toda regla.

La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro —ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla—.

La momia de Lee Cronin es un tren de la bruja con todas sus letras. Es un filme que va a degüello a por el género, manejando un tono muy bien equilibrado entre lo serio y lo absurdo, algo especialmente difícil y de lo que sale airosa. Y es que, cuando parece que se toma demasiado en serio, el cineasta recuerda al espectador que estamos ante una fiesta, incluso riéndose de sí misma y de sus propias incongruencias.

Hacía tiempo que no veía una producción de terror que me recordara tanto a Sam Raimi y, en especial, a Peter Jackson, con escenas truculentas capaces de provocar risa gracias a su humor negro (ese funeral…). Aviso a navegantes: es un festín de gore y sangre, por lo que, si te gusta el género, no saldrás decepcionado.

A pesar de sus 133 minutos de duración, algo arriesgado en el terror, la película mantiene el ritmo sin apenas altibajos. Alterna tramas constantemente, lo que la hace muy dinámica, y su mezcla de gore, thriller policial, exorcismos y momias funciona como un tiro. Es imposible aburrirse, y su apuesta por el exceso juega a su favor.

Ahora bien, si se intenta tomar en serio, es donde aparece su principal problema, ya que ni la propia película lo hace del todo. Existe una dualidad entre lo serio y lo autoparódico que puede desconcertar, aunque finalmente termina jugando a su favor al reírse de sí misma y facilitar la entrada del espectador en su propuesta.

Destacan unos efectos de maquillaje excelentes, una puesta en escena efectiva —especialmente en los primeros planos—, una banda sonora correcta y unas interpretaciones convincentes. Mención especial para Laia Costa y una Natalie Grace totalmente entregada, recordando a Linda Blair en El exorcista.

Eso sí, el uso del sonido es excesivo hasta el punto de resultar contraproducente, aunque el propio filme es consciente y llega a ironizar sobre ello, lo cual demuestra cierta inteligencia por parte de sus creadores.

En definitiva, La momia de Lee Cronin es una fiesta del terror sin complejos, un espectáculo desenfadado, sangriento y tremendamente entretenido. Mantiene al espectador pegado a la butaca durante más de dos horas, combinando múltiples elementos del género con eficacia. Una de las propuestas de terror más destacables del año, sin duda.