‘La boda’: Sobre las segundas oportunidades

2 Butacas de 5

Elena Furiase y Daniel Chamorro protagonizan esta historia pequeña de soledades y segundas oportunidades. 

Felisa y Sebastián se han casado y después de la boda se van una semana a Motril (Granada). Algo pasa en Motril que lo trastoca todo y marca un antes y un después en sus vidas.

La película cuenta una historia como de otro tiempo, pero en la actualidad. Felisa es una mujer con mala suerte y peores decisiones tomadas en la vida que sueña con una vida mejor lejos del pueblo, de las habladurías y de que todo el mundo la conozca. Sebastián es un hombre sencillo, que no puede aspirar a mucho en un pueblo pequeño. Se hace cargo de las tierras de las viñas de la familia y su madre tiene un par de casas en el pueblo. Poco a poco nos iremos enterando de lo que pasa entre Felisa y Sebastián ya que los silencios y lo que no se dice es más importante que lo que se verbaliza. 

Ambos quieren una vida mejor y tener una oportunidad para disfrutar de la vida, que no sea sólo trabajar, pasar penurias y poder ser felices. 

La película es una historia pequeña de la vida cotidiana en un pueblo que se articula en torno a las dinámicas familiares, las expectativas vitales, las malas decisiones a lo largo de la vida, pero también en tomar decisiones que trascienden y que cambian la vida totalmente.

Se nota el poco presupuesto que han tenido para el rodaje y la película está rodada de forma muy sencilla, aunque el arranque de la película es tremendamente interesante y consigue generan algo de curiosidad. El reparto en general tira de oficio y consigue sacar adelante la película no sin dificultades ya que al guion le falta algo de garra. 

Acompañan a los dos protagonistas Margarita Lascoiti, María Jesús Hoyos, Felipe Vélez Verónica Ortiz, Silvia Vacas, Bárbara Cuesta, Chos y Antonio Dechent en una pequeña intervención. 

‘El fantasma de mi mujer’: Comedia sin gracia

2 Butacas de 5

Maria Ripoll dirige a Javier Rey, Loreto Mauleón y a María Hervás en una comedia de enredo con triángulo amoroso a la que le falta punch.

Fernando (Javier Rey) es un arquitecto de unos 40 años que está casado con María (Loreto Mauleón) y tiene un lío con Julia (María Hervás). Todo parece irle sobre ruedas en sus engaños hasta que una noche recibe una llamada de su amante diciéndole que tiene que acudir al parking en el que está inmediatamente. Al llegar, Fernando descubre que Julia ha matado a María. Julia trata de hacerse cargo de la situación diciéndole a Fernando que tiene que ir a la comisaría y fingir que María le ha abandonado y que se ha ido. 

A las pocas horas, Fernando recibe una llamada de María y a partir de ese día comienza un infierno para él porque cree escuchar y ver a su mujer a todas horas y por todas partes. A medida que va avanzando la historia Fernando se ve sobrepasado por la situación. 

Estamos ante una comedia de enredo en la que dos personajes hacen algo que creen haber hecho pero que resulta que están equivocados y esto los lleva a todo tipo de situaciones absurdas y disparatadas. Mientras tanto, María no entiende absolutamente nada de lo que le está pasando a Fernando y es en esas situaciones en las que el espectador debería reír a carcajadas y si consigue sonreír ya es mucho porque todo resulta muy forzado.

Los únicos momentos en los que la película tiene algún destello es con las apariciones de Lorenzo (Mario Cáceres) un policía brutote obsesionado con que se está quedando calvo que se hace cargo de la denuncia de Fernando y que investiga la supuesta de María. Sus escenas con María son de lo poco que funciona en la película junto a la colaboración especial de Macarena García con un papelito pequeño pero excéntrico que podría haber dado más de sí. 

Javier Rey hace un gran esfuerzo por sostener la película, pero las situaciones disparatadas que le ocurren a su personaje no resultan graciosas por artificiales y María Hervás hace lo que puede con Julia una farmacéutica obsesionada por ganar muchísimo dinero en un concurso de televisión para poder estar con Fernando a la que todo se le va de las manos. 

A pesar de que la película cuenta con una buena factura técnica, está bien rodada y tiene cierto brío gracias al buen hacer de Ripoll en la dirección la comedia no funciona en absoluto ya que todo resulta demasiado forzado y sin gracia. 

El guion ha sido escrito por Germán Aparicio, Araceli Álvarez de Sotomayor, Olga Iglesias y la propia Maria Ripoll.