‘El fantasma de mi mujer’: Una comedia de enredo fallida

2 Butacas de 5

Siempre me gusta darle una oportunidad a cualquier película, porque quién sabe qué sorpresa puede esconder. Hay filmes que resultan menos llamativos o que, desde el propio prejuicio, rechazamos sin haber visto absolutamente nada, y eso es algo que no me parece justo.

Eso mismo me ocurrió con El fantasma de mi mujer, cuyo título y póster no resultaban especialmente atractivos. Sin embargo, su directora, María Ripoll, es una cineasta cuanto menos interesante, capaz de firmar películas tan estimables como Rastros de sándalo o comedias fallidas como Ahora o nunca. Lamentablemente, tras el visionado, esta cinta se acerca mucho más a esta última.

Fernando (40) lleva una vida cómoda: un matrimonio tranquilo con María (36) y una relación paralela con Julia (37). Todo parece funcionar hasta que una noche recibe una llamada de su amante confesándole que, por accidente, ha atropellado varias veces a su mujer. En otras palabras, la ha matado sin querer. Desbordado por la situación, Fernando finge ante la policía que su esposa le ha abandonado. A las pocas horas, recibe una llamada de… María. ¿María? A partir de ese momento comienza su particular infierno. Fernando cree escucharla e incluso verla a todas horas. ¿Es solo la culpa… o hay algo más?

El fantasma de mi mujer parte de una premisa muy atractiva, con un gran potencial para desarrollar una comedia de enredos y situaciones delirantes. Sin embargo, ese potencial nunca llega a materializarse. El enfoque elegido impide que la comedia funcione, alargando chistes sin gracia y apostando por un humor excesivamente fácil, que oscila entre lo bobalicón y lo casposo, llegando en ocasiones a provocar vergüenza ajena. Y resulta especialmente frustrante, porque la idea daba para mucho más.

Es cierto que una sorpresa argumental, introducida en el momento adecuado, parece abrir la puerta a una posible mejora. Pero, tal y como ocurre con el conjunto del film, esa esperanza se diluye rápidamente. El ritmo se resiente, la comedia no termina de despegar y los elementos fantásticos quedan desaprovechados, haciendo que la película no destaque en ninguno de sus apartados.

En cuanto a las interpretaciones, la mayoría parecen algo perdidas, haciendo lo que pueden con unos personajes mal definidos. Javier Rey intenta sostener su papel con profesionalidad, mientras que Loreto Mauleón y Macarena Gómez son quienes mejor salen paradas, defendiendo sus personajes con dignidad. No ocurre lo mismo con María Hervás, cuya interpretación resulta especialmente desafortunada.

En definitiva, El fantasma de mi mujer es una comedia fallida: una película con una idea simpática que podría haberse desarrollado de forma mucho más sólida y eficaz dentro del género. El resultado es una sucesión de chistes que no funcionan, por su carácter facilón y rancio, desaprovechando por completo la comedia de situación que su propia premisa exige.
Una lástima, y más aún comprobar que las bajas expectativas con las que me acerqué a ella no solo se cumplieron, sino que no dejaron espacio para ninguna sorpresa agradable.

‘Sin Conexión’: Una sincera reflexión sobre lo que significa crecer al lado de una persona

3’5 Butacas de 5


Bradley Cooper, en su tercera película como director, ofrece esta gentil comedia romántica sobre una pareja que atraviesa una crisis de mediana edad de manual: metas sin cumplir, un matrimonio roto y una vida sin emociones que los orillan a separarse. Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern) protagonizan una curiosa historia sobre cómo una misma situación afecta de manera diferente a cada persona; mientras que Alex, dolido y un poco fumeta, se lanza en un show de standup para no pagar el cover en un bar, descubriendo así un nuevo gusto para el cual tiene un cierto talento nato; su exesposa buscará reencontrarse con sus pasiones de la juventud al buscar coachear al equipo de voleibol nacional.

Sin Conexión trata a su trama y sus personajes con un realismo incómodo e íntimo. Aunque la atención se lleva mucho al desarrollo de Alex como un «standupero», que básicamente se reduce a él desahogándose con su audiencia de una manera un tanto cómica, más por accidente que por diseño, nunca se pierde de vista la raíz del problema y sus implicaciones: padres entrometidos sin mucho que aportar, hijos envueltos en la separación, el resurgimiento de un ya muy dormido apetito sexual y la necesidad de reencontrarse para no morir infeliz. Se nos deja ver la vulnerabilidad que estás circunstancias provocan en las personas, ver sus lágrimas, compartir su silencio y su enojo.

Cooper brilla en darles este tipo de humanidad a sus personajes, y en este caso sobresalen aún más al equilibrar a nuestros protagonistas con sus mejores amigos; una pareja caricaturescamente pérdida en sí misma, interpretada por el propio Cooper como un actor sin mucho éxito, y Andra Day como su esposa artista que ya no siente nada más que resentimiento por él y parece odiar a Alex sin razón aparente.

Intencionalmente humana y con un humor seco pero no por eso menos divertido, Sin Conexión es una bienvenida y muy recomendable comedia romántica para cualquiera que disfrute de películas con las que se pueda identificar, sin ser abrasivamente realista.