‘La Puerta de al Lado’: descomponiendo la fama

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Ser famoso no es nada complicado. No lo es porque a medida que los tiempos han cambiado, el morbo, el ridículo y el egocentrismo se han ido apoderando de las mentes de los consumidores y de los escrúpulos de los creadores. Desde Tik-Tok, Youtube, Twitch, noticias del corazón, intérpretes de pacotilla…hoy en día todo el mundo quiere aspirar a poder ser famoso. ¿Y qué precio tiene todo eso?

‘La Puerta de al Lado’ es una película que responde entre otras cuestiones a la anteriormente realizada. El debut en la dirección del actor Daniel Brühl es un notable ejercicio de descomposición de la fama a través del narcisismo, el derecho a la intimidad y al miedo a la pérdida de nuestras raíces. Una película casi teatral en su totalidad y en el que asistimos a un duelo entre el actor y los diferentes problemas que se le presentan a través de un cliente de un bar al que acude.

A paso entre la comedia negra y por momentos el thriller, Daniel Brühl se interpreta casi así mismo metiéndose en la piel de un actor que está a punto de marcharse a una prueba de casting de una película de súper héroes ¿Casualidad? A lo largo de todo el proceso narrativo vamos conociendo todo lo que rodea la vida a Daniel, desde su preciosa esposa, la niñera de sus hijos pequeños, el narcisismo y egocentrismo en el que vive…todos son pequeños factores que repercuten en una manera de ser que se verá amenazada cuando su vecino de al lado, uno de los clientes ( Peter Kurth ) del bar, le amenaza con desvelar información íntima. El rol de Peter es sin duda majestuoso, imponiendo el miedo y el control sobre Daniel desde el principio.

Un largometraje que desmonta sin ningún tipo de complejo todos los tabúes del narcisismo, con los que el actor y director de la película se ríe de si mismo, ejecutando una película entretenida, con diálogos agudos y con una crítica también al derecho a la intimidad. ¿Cuánto vale nuestra información y la accesibilidad que existe para obtenerla? Todo quizás parta de esa soledad a la que nos vemos expuestos y que por mero entretenimiento nos dedicamos a buscar información para satisfacer el morbo y nuestro propio ego haciéndolo pasar mal al prójimo.

La realización es uno de los aspectos más destacables, en los que acompañamos en todo momento al actor por las calles de Berlín, una cualidad que Daniel Brühl lleva a cabo para mostrar sus raíces germanas, esas que nunca ha perdido y que en muchos de nosotros cuando estamos durante mucho tiempo de nuestro país, tenemos miedo a perder.

Una película llena de armonía, ritmo y que ofrece una visión del actor nunca vista hasta ahora. Un debut más que sincero en el que se aprovechan todos los espacios con situaciones brillantes, ágiles que rebuscan en la conciencia psicológica de quien se deja llevar por una odisea teatral y refrescante.

‘Spencer’: La agonía de la princesa

5 Butacas de 5

Todos hemos escuchado hablar de la trágica historia de Lady Di. ¡Incluso la hemos vivido! Y es que el decepcionante amor de Diana de Gales por el príncipe Carlos ocupó portadas de revistas, programas de televisión, e incluso series y películas. Han sido muchas las actrices que han intentado ponerse en la piel de este icono del siglo XX. Naomi Watts intentó convertirse en la mítica princesa en Diana, mientras que Emma Corrin logró la más mítica de las interpretaciones en la cuarta temporada de The Crown. Sin embargo, ninguna de ellas puede compararse con el excepcional trabajo que hace Kristen Stewart en la nueva película de Pablo Larraín, Spencer.

Spencer nos cuenta la complicada historia de Diana de Gales durante las últimas navidades en la familia real británica. Su amor con el príncipe Carlos ya no es como antes, y no se siente cómoda con ningún miembro de la casa real. La princesa ha decidido que su matrimonio no tiene arreglo, y tendrá que luchar contra sus impulsos en el interior de la finca de Sandringham, rodeada de personas que no la aprecian y con sus hijos a su lado. La tensión, los recuerdos, y el agobio empañaron estas fiestas navideñas en la casa de los Windsor.

Tengo que decirlo: creo que estamos ante una de las mejores películas que nos va a dejar el 2021 y, probablemente, ante uno de los mejores biopics. Su guion es toda una reflexión sobre el papel de la mujer en la monarquía. Concretamente, Spencer resulta un estudio de uno de los personajes más importantes y mediáticos de la historia reciente. Es toda una fábula, como bien indica en su inicio. No todo es real, y probablemente la mayoría de los momentos que ocurren en el film sean ficticios. Sin embargo, eso no quita el hecho de que puedas sentir el dolor, la angustia, la profunda depresión en la que está Diana durante la obra de Larraín. Es todo un ejercicio de personaje, tan triste como terrorífico.

Porque sí, podríamos decir que Spencer también es una de las películas más terroríficas del año. El espectador observa con claridad la caída de Diana Spencer a los infiernos de la realeza, a la angustia y el desasosiego. Y todo esto no sería posible sin la excepcional dirección de Pablo Larraín. El chileno logra con creces meternos en esa atmósfera horrible y lírica, tan intensa como angustiosa y deprimente. Larraín vuelve a contarnos una historia famosísima de la manera más íntima, desde el punto de vista de una mujer que lo único que quería era amar y ser amada. El director no tiene ningún problema en mostrar los grandes problemas de la difunta princesa, ni en plasmar a la casa británica como unos monstruos sin corazón, acechando a la joven Spencer. Una propuesta osada y única.

Y es que Spencer puede ser muchas cosas, pero sobre todo resulta emocionante. Ver la vida de Diana de Gales (aunque sea de manera ficcionada y no basada explícitamente en hechos reales) resulta catártico para el espectador, y más si tenemos en cuenta su trágico final. Larraín hipnotiza al público con sus planos, su fotografía, sus metáforas y su narración a medias entre la ficción y la realidad. Spencer es una cinta bellísima dentro del horror que presenta, y nos deja entrar en toda una pesadilla. A nivel técnico resulta excelsa, con una fotografía de lo más destacable y con la banda sonora de Jonny Greenwood que recorre la película, encajando a la perfección con la trágica historia de Lady Di.

Todo esto no sería posible sin una persona: Kristen Stewart. La actriz es la reina y señora de esta película. Sostiene la película como poquitas actrices, y cuenta con una interpretación única. ¿Quién nos iba a decir que Stewart podría ser la Diana perfecta? Entra de lleno en el personaje, y podemos encontrar una transformación singular, como pocas hemos visto en un biopic de estas características. La forma de actuar y sus gestos están replicados a la perfección, incluso su acento resulta tremendo, siendo un trabajo excepcional por parte de la actriz. Spencer no sería lo mismo sin Kristen Stewart, y ella resulta en la mejor opción para interpretar a Diana de Gales. Una de las claras contrincantes al Oscar… ¡Y de lo más merecido!

En conclusión, podríamos decir que Spencer es una de las mejores películas del año. El guion va más allá de la propia historia de Diana, sino que se dedica a hacer un estudio de este personaje y, además, de todas las mujeres que pertenecen a la monarquía. Se puede sentir como la angustia, la tristeza y el desconcierto se apodera de la película, la cual dirige Larraín con talento una historia llena de matices y metáforas. Su atmósfera resulta terrorífica, y esto no sería posible sin el singular apartado técnico y, sobre todo, sin la interpretación de Kristen Stewart. La intérprete realiza el mejor papel de su carrera, con un personaje tan extremo como comedido. ¡Ya tenemos aquí a la mejor Diana del cine!