Hablamos con el director de la película Jonás Trueba y tres de sus protagonistas: Marta Casado, Pablo Gavira y Silvio Aguilar.
La película consiguió el Premio a Mejor Interpretación de Reparto y el Premio Feroz Zinemaldia de la 69ª edición del Festival de San Sebastián.
‘Quién lo Impide‘ se estrena en cines el próximo 22 de octubre. Un largometraje que refleja la llamada a transformar la percepción que tenemos sobre la adolescencia y la juventud; la de aquellos que nacieron a principios del siglo XXI y se han hecho mayores de edad en el 2020.
Entre el documental, la ficción y el puro registro testimonial, Marta Casado, Silvio Aguilar y Pablo Gavira, son tres de los protagonistas de ‘Quién lo Impide‘, la nueva película de Jonás Trueba en la que los jóvenes adolescentes se muestran tal y como son, pero como pocas veces los vemos o nos dejan verlos. El cineasta aprovecha la cámara de cine para mostrar lo mejor de sí mismos y devolvernos la confianza en el futuro a través de sus emociones, humor, inteligencia, convicciones de ideas.
Una película que nos habla de amor, amistad, política o educación, y sobre la que hemos podido hablar con Jonás Trueba y tres de sus jóvenes protagonistas.
Entrevista a Jonás Trueba / Marta Casado / Pablo Gavira / Silvio Aguilar
Hoy hablamos
de Supernova, la segunda película
del director Harry Macqueen y cuyo
estreno mundial tuvo lugar en el Festival
de San Sebastián de 2020.
Supernova nos cuenta la historia de Tusker y Sam, una pareja desde hace más de 20 años que tratan de aplazar una enfermedad, el alzhéimer. Juntos deciden hacer un viaje en furgoneta a través de todos sus recuerdos compartidos y visitando antiguos amigos y familiares.
Nos
encontramos ante una película dramática
simplemente porque la trama está condicionada
por el alzheimer de Tusker (Stanley
Tucci). A nivel narrativo los personajes
están bien construidos, vemos a un enfermo que antes era escritor y podemos
ir viendo como la enfermedad se lleva esa esencia que le pertenecía, a través
de una caligrafía que se vuelve cada vez más borrosa. Tusker es un hombre que
sufre mucho su enfermedad internamente y se refugia en el humor para
sobrevivir, aunque por dentro esté muriendo de pena por el miedo al olvido que
le acecha.
Por otro lado tenemos a su pareja Sam (Colin Firth) que se carga sobre su espalda la tarea de dejar de lado toda su vida y su carrera profesional como pianista, para cuidar de Tusker y controlarle en sus episodios de olvido. A diferencia de Tusker, a Sam se le nota mucho más el sufrimiento por perder a su pareja y Firth que es un actor increíble sabe mostrar muchísimo sin tener que decir nada.
A nivel
dirección y habiendo contado un poco de los personajes y sus tramas, puedo
decir que Harry Macqueen dirige de una
forma excelente para ser su segundo filme. Utiliza un recurso primordial en el cine y que en esta historia funciona de
forma perfecta, el silencio.
Durante toda la película tenemos momentos en la que los personajes no hablan, se miran en silencio puesto que muchas veces no pueden expresar con palabras el terror de olvidar y ser olvidado por la persona que aman. Según avanza la historia vamos viendo como Tusker está cayendo mentalmente en su oscuridad interna y como Sam se niega a permitírselo. Estos silencios, mezclados con primeros planos de las miradas que se lanzan entre ellos y todo esto acompañado por una banda sonora desgarradora de Keaton Henson, transmiten una emotividad y un drama muy coherentes con lo que nos están contando.
Tusker le
dice a Sam “Uno no puede estar de luto
cuando la persona sigue viva”, esto representa muy bien la enfermedad en la
que no pierdes a la persona físicamente, pero sí su espíritu y su esencia
dejando tras de sí un mundo de recuerdos a los que Tusker no podrá volver, pero
que permanecerán con Sam el resto de su vida.
Además
algo que me gusta de esta historia y que ya se tendría que tener muy en cuenta
a la hora de contar historias en el cine actual, es la de no tener en cuenta el
sexo de la pareja, es decir Supernova tiene como protagonistas a una pareja de
dos hombres y Harry Macqueen dejó muy claro que no quería que eso tuviera ninguna
relevancia en la trama, es hora de que
empecemos a naturalizar las relaciones como lo que son, relaciones.
Además de bien dirigida, escrita e
interpretada, si la trama te deja indiferente (que lo dudo) puedes disfrutar de una fotografía tan
preciosa de los paisajes otoñales de Inglaterra que resultan casi un cuadro
acompañados de una música de piano y que hacen que entres de lleno en ellos.
Por último y ya para finalizar tenía que hablar del título de la película, ¿Por qué Supernova?
Pues bien, ambos personajes están
realmente interesados por la astronomía, arrancamos el filme con un plano de
estrellas y es en una escena en la que Tusker se encuentra con su sobrina en la
que descubrimos el verdadero sentido de la película.
Tusker empieza a explicarle lo que es
una Supernova, una estrella que va perdiendo su luz poco a poco hasta que
estalla en mil pedazos y todos esos trozos viajan como polvo de estrellas hasta
la tierra.
Cierra así en un silencio en el que vemos cómo ha reflejados a través del cielo, que su vida va a desvanecerse al igual que polvo de estrellas. Una metáfora que dejará a todos los espectadores con el corazón encogido.