‘La cena’: Una estupenda comedia inesperada

4 Butacas de 5

Alberto San Juan y Mario Casas protagonizan la nueva comedia de Manuel Gómez Pereira en la que un grupo de prisioneros republicanos tienen que prepararle la cena a Franco.

Los guionistas Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano y el propio Gómez Pereira adaptan la obra de teatro de José Luis Alonso de Santos ‘La Cena de los Generales’ en la que el joven teniente Santiago Medina (Mario Casas) llega al Hotel Palace de Madrid con el encargo de preparar una cena para Franco y sus generales dos semanas después de acabada la Guerra Civil.

El Hotel Palace reconvertido en hospital no cuenta con los medios ni el personal necesario para preparar el banquete. El Maître del Palace, Genaro Palazón (Alberto San Juan), le comenta que todos los cocineros están en la cárcel por rojos y ahí es cuando empieza una contrarreloj para sacar a los prisioneros de la cárcel, que cocinen para Franco y posteriormente devolverlos a prisión. Pero los cocineros planean fugarse durante la cena. Además, el capitán Alonso, un falangista que primero dispara y luego pregunta, llega a supervisarlo todo.

El guion funciona como un reloj y va como un tiro desde el inicio hasta el final de la película en el que se mezcla la comedia de enredo, la ironía, el sarcasmo y el humor negro con situaciones gamberras, irreverentes, absurdas y de crítica social. La historia nos presenta la tragedia de la Guerra Civil con su crudeza y su dolorosa posguerra desde una perspectiva tragicómica todo ello sin parar de reír en todo momento algo que sorprende y descoloca al espectador por la situación dada la situación.

Mario Casas está bien encarnando a un joven teniente de intendencia del bando franquista que está agotado después de tres años de guerra y solo quiere irse a su casa ya que la guerra le pilló con otros planes y cree que podrá retomarlos. Medina conecta bastante rápidamente con el resto de los personajes en especial con Genaro. Alberto San Juan destaca en su trabajo actoral al componer a alguien, culto, refinado y exquisito que lleva tiempo trabajando en el Hotel Palace y que cree que si no se significa podría sortear la situación. Es alguien que disfruta de su situación privilegiada en el trabajo pero que esconde un secreto que de ser vox populi podría llevarlo a la muerte. Ambos colaboran conjuntamente para que la cena salga a la perfección y entre ambos personajes se va fraguando una conexión hasta convertirse en una amistad insospechada.

La trama es bastante coral y todos los personajes tienen sus momentos de lucimiento durante las horas en las que trascurre todo hasta que llega la cena. La puesta en escena está muy bien conseguida con la luz, el vestuario de los personajes, la arquitectura y los objetos de attrezzo de la cocina que nos transportan a ese hotel de lujo reconvertido en hospital que convive con lo brutal de la guerra, la tensión y el miedo. La película resulta ser una estupenda comedia inesperada al conseguir enganchar al espectador que espera con impaciencia la resolución de la cena para saber qué pasa con los personajes.

El final es sorprendente, tremendamente divertido y surrealista al dejar que el espectador con ganas de más con ese estupendo cliffhanger que da pie a que se pueda imaginar lo que puede estar pasando a continuación.

El resto del reparto está compuesto por Nora Hernández, Óscar Lasarte, Martín Páez, Elvira Mínguez, Carlos Serrano, Carmen Balagué, Eva Ugarte y Antonio Resines quienes están fantásticos en sus personajes.

‘La vida de Chuck’: Aceptar la vida

3 Butacas de 5

Mike Flanagan dirige la adaptación de una historia de Stephen King en el que la realidad y la fantasía se entremezclan en una bonita historia protagonizada por un fantástico Tom Hiddleston.

La película entrelaza tres relatos cortos de King unidos por el personaje de Charles Krantz (Chuck) contándonos su vida desde su muerte por un cáncer hasta su infancia.

En la primera historia encontramos a una expareja protagonizada por Chiwetel Ejiofor un profesor de colegio y Karen Gillian una doctora que se reencuentran ante lo que parece el inminente fin del mundo.

La segunda historia conocemos a Charles Krantz ‘Chuck’ (Tom Hiddleston) un contable al que le gusta bailar y es en este momento en el que tiene lugar la gran escena de la película. Charles pasa por un centro comercial en el que una chica Taylor Gordon, toca la batería. Él se deja llevar por el ritmo que ella le va marcando y saca a bailar a una chica (Annalise Basso) del público que forma un corrillo a su alrededor.

Y en la tercera historia nos cuentan la vida de un niño (Charles) que vive con sus abuelos en una casa encantada. Charles intentará descubrir cual es el encantamiento para entender qué pasa en su casa. Esta es la única parte más de ciencia ficción o fantasía que hay en la película.

Las tres historias están unidas por una voz en off del narrador y por Chuck. La tercera es la que está más deslavazada de las ostras dos, aunque en éstas hay saltos temporales que no se explican y van contando a cuentagotas cosas de la vida de Charles.

En las tres historias se reflexiona sobre la muerte, las cosas buenas y malas que nos pasan en la vida y sobre la necesidad de aceptar nuestro destino. El director consigue crear expectación en el espectador que no sabe muy bien qué tipo de película está viendo al mezclar géneros como el cine de catástrofes, el musical o drama familiar. Todo tiene sentido al final y aunque la historia que se cuenta es triste también es bonita de ver.

Componen el resto del reparto Jacob Tremblay, Rahul Kohli, Kate Siegel, David Dastmalchian, Matthew Lillarf, Harvey Guillén y Mark Hamill.