‘Una cena y lo que surja’: Una invitación a la ruptura de la monotonía

3 Butacas de 5

«Una cena… y lo que surja», es el homólogo francés del film español ‘Sentimental’, una comedia del guionista y director Cesc Gay. A su vez, la versión española es una adaptación de la obra de teatro “Los vecinos de arriba”, del mismo director y dramaturgo. La versión francesa llega a las salas el próximo 2 de julio de la mano de Filmax, dirigida en esta ocasión por Olivier Ducray y Wilfried Méance. El fin de semana de su estreno en Francia, la película alcanzó el Top5, probablemente impulsada por una promesa de humor y buen reparto actoral.

La premisa es atractiva: ¿Y si la solución a la monotonía del matrimonio fuera dejarse llevar por algo (o alguien) inexplorado?

“Una cena… y lo que surja« nos abre la casa de Sophie y Xavier, una pareja casada a la que los años de monotonía les ha arrebatado por completo la pasión. Una noche, Sophie decide invitar a cenar a sus vecinos, Adèle y Alban, una pareja joven y ardiente cuya proposición indecente convierte esta cena en algo completamente inesperado.

La trama fluye de forma cómica, entretenida y previsible; con algún pequeño giro de guion algo menos esperado que el resto. Durante la película, muchos espectadores se verán interpelados e invitados a reflexionar al poner sobre esa mesa, preparada para una velada aparentemente corriente, una cuestión moral: hasta qué punto conviene desafiar los límites de lo convencional y lo moralmente correcto cuando quedarse dentro de esos límites es, precisamente, lo que está destruyendo tu relación.

El minimalismo en las localizaciones (la historia transcurre principalmente en la casa de Sophie y Xavier) viene claramente heredado de su versión teatral, lo que hace que pongamos el foco en el conflicto de los protagonistas. Este punto juega a favor del guion, cuyos diálogos cogen fuerza, y de la interpretación, que destaca por el impecable trabajo del reparto: Isabelle Carré (Sophie), Bernard Campan (Xavier), Julia Faure (Adèle) y Pablo Pauly (Alban).

Esta propuesta audiovisual con final abierto y sin mucha trascendencia para cierto perfil de espectadores, es claramente una fórmula que funciona para gran parte del público, ya que además de este remake francés, la película Sentimental tiene versión italiana, checa, suiza y coreana. Y próximamente llegará también a Estados Unidos, donde actualmente se está rodando The Invite, con Penélope Cruz entre su reparto protagonista.

‘Diamanti’: Cine y vida

4´5 Butacas de 5

El director Ferzan Ozpetek dirige con maestría esta conmovedora historia ambientada en los años 70 en un taller de costura de vestuario de cine con un reparto de femenino en estado de gracia.

Un director de cine convoca a sus actrices favoritas con las que ya ha trabajado antes a la lectura de un guion. Quiere hacer una película sobre mujeres, pero no les explica exactamente qué quiere contar. Las observa y se inspira hasta que su imaginación las lleva a otra época a un taller de costura dirigido y lleno de mujeres dónde los hombres tienen papeles marginales y el cine puede contarse desde otro punto de vista: el vestuario.

Alberta (Luisa Rainieri)  y Gabriella (Jasmine Trinca) dirigen un taller de costura que se dedica a la confección de vestuario para cine. Un día, llega al taller la gran Biana Vega (Vanessa Scalera) ganadora de un Oscar quién les encarga el vestuario de su nueva película a con El director (Stefano Accorsi) en la que hay un gran vestido que deben hacer clave para la película.

A través del diseño y costura de este vestido iremos descubriendo la vida de las costureras de este taller. La película tiene una factura visual y una puesta en escena espléndida y los movimientos de cámara hacen que el espectador se sumerja en ese taller situado en un palacete con jardín lleno de mujeres yendo de un lado para otro del que no quiera salir.

Este drama lleno de luz, comedia y música zambulle al espectador en la vida de estas mujeres de las que vamos descubriendo sus alegrías y sus penas a lo largo de una historia conmovedora. El director juega a diferentes niveles con la realidad que propone en su película, con la Italia de los años 70 y también con las referencias que van apareciendo a las grandes películas del cine clásico italiano. El enorme reparto femenino de la película está en estado de gracia.