‘Mother’s Baby (La Semilla)’: Las “ventajas” de la maternidad

3’5 Butacas de 5

Hay películas que, si no fuera por su presencia en el circuito de festivales, desconocería por completo. Y este es uno de esos casos, pues Mother’s Baby ha estado presente tanto en el Festival de Berlín como en el Festival de Sitges (en ninguno de los casos se ha llevado un premio). A veces lo mejor que puede hacer uno es acercarse a una película sin saber prácticamente nada sobre ella. Y aunque, en este caso, la trama no es que sea un derroche de originalidad, estamos ante uno de esos casos en los que las expectativas juegan una buena pasada, pues me he llevado una estupenda sorpresa con esta película.

Julia, una exitosa directora de orquesta de 40 años, y su pareja, Georg, desean tener un hijo. Tras someterse a un tratamiento de fertilidad en la clínica del doctor Vilfort, Julia logra quedarse embarazada. Pero el parto no sale como esperaban: el recién nacido es retirado de inmediato sin que Julia sepa por qué. Cuando finalmente vuelve a ver al bebé, siente una extraña desconexión. Esa distancia la lleva a dudar: ¿es ese niño realmente su hijo?

Mother’s Baby me ha recordado a la notable película de Lynne Ramsay Tenemos que hablar de Kevin por su manera tan valiente de enfocar la maternidad, pues el enfoque es un tanto parecido, solo que con un tono incluso más áspero y rudo en la mayor parte del metraje. Pero hete aquí que, poco a poco, los elementos de terror se van apoderando del relato, recordando (más bien vagamente) a clásicos como La semilla del diablo. Pero no porque se base en ellos, ni mucho menos, sino por su acercamiento al género, serio y contundente.

En ese aspecto, el relato, tras asistir a un parto que es una de las escenas más angustiosas del año, se mueve entre una película de misterio y un drama cargado de humor negrísimo, con un equilibrio de lo más plausible. Sobre todo, por cómo enfoca la maternidad, de una manera atrevida y valiente. Y por ello mantiene el pulso del relato con gran determinación; aquí la directora, conocedora de que el relato pueda quedarse estancado, introduce en su último tercio una decisión de lo más arriesgada, en la que el espectador decidirá si quiere seguir o no con ella.

A mí me ganó por completo, no os lo voy a negar, pero puedo llegar a entender que el público no termine de comprar lo que propone la directora. Pero, aun así, he de decir que, además de incluir elementos más propios del cine de terror, la directora consigue integrar en este último tramo una crítica al sistema de lo más acertada, que hace que, al salir de su proyección, reflexiones sobre el subtexto de lo que acabas de ver.

Todo ello no sería posible sin la gran interpretación de su protagonista, Marie Leuenberger, que realiza un viaje emocional digno de toda alabanza, cargando sobre sus hombros el peso de la película sin que se le escape ni un solo instante. Ella es la película, y la sostiene con una rotundidad aplastante. Por tanto, Mother’s Baby es una estupenda cinta de suspense, drama y terror, que mantiene al espectador por su contundencia y por su salto al vacío en el último tercio, donde el espectador decidirá si compra el relato o no. Y, la verdad, resulta cuanto menos curioso que, precisamente, de lo que hable el film sea de esto último: un alegato inteligente y bien integrado, que convierte esta película en una propuesta de lo más estimulante dentro del género.

‘Possible Love’: Lee Chang-Dong vuelve por la Puerta Grande

4 Butacas de 5

Lee Chang-Dong estrena su nuevo trabajo 8 años después de su exitosa Burning, que cuenta la historia de “un trabajador despedido y su mujer, que se cruzan en el camino de una realizadora de documentales y su pareja, y se enfrentan a sus deseos ocultos. Cuando sus mundos chocan, se provocan alteraciones en sus rutinas aparentemente estables”.

El aclamado cineasta surcoreano tiene una forma muy personal de hacer cine, y aunque es posible que el espectador medio no se vea muy atraído por ella (hacer cine que retrate de forma verídica la sociedad, pero con cierta poética en sus diálogos y en sus imágenes, con un ritmo pausado), se ha consagrado como uno de los grandes nombres asiáticos dentro del gran cine de autor, y aquí entrega una película a la altura de lo que podíamos esperar de él.

Lo mejor de la cinta son sin duda unos actores entregados al máximo para contar una historia que reflexiona sobre las clases sociales (muy interesante cómo parece que de partida son muy similares ideológicamente ambas familias y después se va desarrollando eso hacia otro lado), utilizando el cine como mecanismo para tensar las relaciones entre personajes, donde cada vez se traspasan más barreras invisibles e incómodas.

Aunque no me acaba de atrapar porque no tiene un gran dilema o contradicción como tenían algunas de sus otras películas, es a través de aparentemente simples diálogos donde es capaz de presentar muchas ideas muy potentes que te enganchan durante los 164 minutos de duración.

Puede que no tenga mucho recorrido en la temporada de premios, pero estoy seguro de que este film saldrá del festival con algún premio bajo el brazo, y ojalá que al estar en plataformas llegue a más espectadores por todo el mundo.