‘Todas somos Jane’: Abortos clandestinos sin dramas

3 Butacas de 5

Este viernes llega a los cines la película Todas somos Jane de la directora Phyllis Nagy guionista de la aclamada cinta de 2015 Carol del director Todd Haynes.

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Chicago, 1968, Joy (Elizabeth Banks) es una ama de casa con una vida de lo más corriente. Está casada con Will (Chris Messina) un abogado con una carrera en ascenso y tiene una hija adolescente Charlotte (Grace Edwards). Durante su segundo embarazo sufre un desmayo y le diagnostican una cardiopatía que podría ser mortal. Con ayuda de su ginecólogo trata de conseguir que el hospital acepte un aborto terapéutico pero la junta del hospital no se lo permite. Desde ese momento, Joy inicia la búsqueda de cómo poder abortar cuando además de ilegal es un delito. En ese viaje da con una red clandestina de mujeres que ayudan a las que lo necesitan a abortar dirigida por Virginia (Sigourney Weaver) que le cambiará la vida de una manera que ni siguiera imaginó.

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La película que podríamos catalogar como comedia dramática está centrada en mostrar el funcionamiento de la red clandestina de mujeres que se ayudan unas a otras sin juzgarse, así como la implicación de Joy y su evolución dentro de la red.  Desdramatiza el aborto mostrando que cuando una mujer por el motivo que sea decide abortar hará lo posible por hacerlo, aunque sea ilegal y ponga en riesgo su vida. Las explicaciones sobre cada uno de los pasos realizados en la intervención que el médico va dando a las mujeres para que estén informadas resultan muy didácticas también para los espectadores, así como alguna clase sobre anatomía femenina que aparece en la película mostrando la falta de educación sexual de la época incluso en mujeres casadas. También se refleja la imposibilidad del acceso al aborto de las mujeres pobres y afroamericanas por lo que la red tratará de encontrar la manera de ayudarlas.

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Buena ambientación, banda sonora y e interpretaciones ofrece esta mirada al pasado americano a la que quizá le falta más garra política por la época en la que transcurre y por el tema que trata, pero también por la derogación el pasado verano de la sentencia Roy vs Wade aprobada por el tribunal supremo en 1973 que garantizaba a nivel federal el aborto en Estados Unidos.

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Imposible no pensar si la red de mujeres pueda volver a existir en la actualidad dadas las circunstancias

‘De perdidos a Río’: Una odisea gamberra y entretenida

3’5 Butacas de 5

¿Qué pasaría si juntas a tres amigos cuarentones con la misión de buscar al cuerpo de otro de sus amigos en la paradisiaca costa brasileña de Río de Janeiro?, el resultado es una divertida comedia gamberra, dirigida por Joaquín Mazón, sobre la amistad y hasta dónde somos capaces de llegar por el bienestar de un colega.

            Pedro, Kiko y David, interpretados como lo mejor saben hacer por Pablo Chiapella, Fran Perea, y Carlos Santos, son los tres amigos encargados de repatriar el cuerpo de su amigo del instituto Mateo, después de recibir la noticia de su inexplicable muerte. Sin embargo, el camino no será fácil para este grupo de amigos, ya que deberán de enfrentar giros de tuerca, traiciones y unas cuantas persecuciones para recuperarlo. Haciendo alusión a su nombre, saldrán de situaciones bastante peligrosas de la manera más inverosímil pero descabelladamente resolutiva.

Eso sí, tendrán la ayuda de una amiga de Mateo, quien le da vida Esther Acebo, a quien recordamos de “La Casa de Papel”, y quien además funge como interés amoroso de uno de los protagonistas. Sorpresiva la aparición del influencer Jorge Cremades, quien otorga a su personaje guiños característicos de sus sketches.

            La amistad, como se podía esperar, es el tema principal del filme, con continuas escenas que recalcan la importancia de tener un grupo de colegas con los que contar en las buenas y en las malas, a pesar de las traiciones por intereses que se pueden cometer. Otro tema es la inmadurez, específicamente la que viven adultos en sus cuarentas bajos que se sienten como jóvenes de 20 y siguen sin tomar las riendas de su vida.

            Hablando de la comedia, es sencilla pero efectiva, algunos remates caen mejor que otros, pero en general dejarás salir alguna que otra carcajada, sobre todo si te encuentras en un grupo de edad similar al de los protagonistas, y que si bien, puede que no vivas nunca un tiroteo en una isla de Brasil, o un secuestro exprés después de salir de fiesta, sí que en la mayoría de las escenas te sentirás identificado con tus amigos.

            “De perdidos a Río” es gamberra y entretenida, con escenas de acción y comedia satisfactoria, dando una experiencia divertida y conmovedora para aquellos que disfrutan de la camaradería, las vacaciones y el verano.