‘Cleaner: Rescate vertical’ Una cinta que de no ser por su director, se habría estrenado directamente a plataformas

2’5 Butacas de 5

Hay directores que son puros artesanos: directores con oficio que, hagan lo que hagan, cumplen sobradamente a través de una dirección correcta y elegante, aun teniendo entre manos proyectos de encargo, ya sea en una superproducción o en una cinta de serie B. Siempre cumplen, al menos en lo que determina su apartado de dirección. Y en uno de estos casos entraría Martin Campbell, un director que tiene el mérito de haber resucitado la saga de James Bond dos veces, tanto con las estupendas GoldenEye y Casino Royale. Desde luego, es un director que se siente cómodo en el género de acción y aventura… véanse las dos entregas de El Zorro, la trepidante Límite vertical, la infravalorada Al límite o incluso la denostada Linterna Verde (donde, a partir de este fracaso, quedó relegado a un segundo plano). En todas ellas, aun con sus más y sus menos, las escenas de acción están rodadas con una elegancia, un clasicismo, una claridad y una contundencia que ya quisieran muchos directores de hoy. Por eso tenía ganas de ver qué hacía con su nuevo film, Cleaner, un producto de acción de serie B para lucimiento de Daisy Ridley… y lo cierto es que el resultado no podía ser más olvidable.

Un grupo de activistas toma el control de la gala anual de una empresa energética en Londres y secuestra a los 300 asistentes para denunciar la corrupción de los anfitriones. Todo se complica cuando las discrepancias entre los extremistas y su líder (Clive Owen) amenazan con el asesinato de todos los presentes. Suspendida a 50 pisos de altura, en el exterior del edificio, una exsoldado convertida en limpiadora de ventanas (Daisy Ridley) será la única que podrá rescatarlos a todos, incluido su hermano.

La verdad es que el pobre Martin Campbell hace lo que puede ante un guion que pretende ser un remedo de Jungla de cristal, con algún apunte de crítica social que se queda en eso… en un nuevo intento por imitarla. Y, en ese aspecto, es Martin Campbell quien intenta sacar, con la mayor profesionalidad posible, el mejor resultado… y ni aun con esas.

Y eso se debe a que el guion no se lo permite, pues los personajes terminan importando poco (desaprovechar a Clive Owen es de juzgado de guardia) y carecen de carisma y simpatía al plagarse de todos los tópicos habidos y por haber (la jefa de policía es el mejor ejemplo), además de contar con un villano de opereta que termina resultando cargante con su histrionismo. Y si hubiera secuencias de acción a punta pala, otro gallo cantaría, pero, por desgracia, no es el caso, pues tiene menos que los dedos de una mano.

Ahora bien, es precisamente en estas escenas donde saca brillo, tanto por la puesta en escena de Martin Campbell —que se nota experto en la materia— como por una Daisy Ridley convincente como heroína de acción (no tanto así en sus escenas de supuesta comedia, donde se la ve forzada e incómoda). Son pocas estas escenas (tres, sin ir más lejos), pero desde luego el cineasta las aprovecha al máximo y consigue lucirse en ellas con el simple hecho de que “menos es más”, siendo claras, concisas y contundentes.

Y es una pena, porque la premisa daba para mucho más, pues las situaciones se aprovechan poco y, cuando parece que la película va cogiendo el pulso que necesitaba… termina. Es como si el libreto no supiera aprovechar los elementos que tiene, quedándose en un thriller de atracos bastante ramplón que podría haberse estrenado directamente en plataformas y no en cines.

Aun así, no negaré que el film resulta cumplidor a la hora de entretener debido a una duración ajustada, pero el espectador se queda con ganas de más, al desaprovechar las situaciones que plantea su premisa y que el guion (escrito por cinco guionistas, ojo) no sabe ni qué hacer con ellas. Lo único que queda es el oficio de un Martin Campbell intentando salvar un libreto muy limitado. Esperemos que el próximo proyecto del director tenga mejores resultados que este.

‘Línea de Extinción’: Supervivencia entre las montañas de Colorado

3 Butacas de 5

Línea de Extinción” es una de esas películas que parecen hechas para el cine, una mezcla de ciencia ficción, monstruos, supervivencia y un reparto sólido con Anthony Mackie, Morena Baccarin y Maddie Hudson. La premisa es atractiva, pero lo que termina llegando a la pantalla grande es una película que se queda a medio cocinar y que no termina de llenar las expectativas.

Estamos en un mundo postapocalíptico donde criaturas enormes y agresivas, no está del todo claro de dónde salen ni qué son exactamente, han obligado a la humanidad a concentrarse por encima de 2.400 metros de altura, porque esos monstruos no pueden escalar más allá de esa línea. El diseño de esas criaturas es sin duda lo más interesante, tienen forma de insecto con una cola extremadamente larga que termina en un sensor rojo con cuchilla, y visualmente funcionan.

La historia sigue a Will (Anthony Mackie), alguien que se ve forzado a salir de ese refugio seguro y cruzar la línea para enfrentarse a los monstruos y, en el proceso, salvarle la vida a su hijo. En esta aventura de supervivencia, lo acompañan Katie y Nina, interpretadas por Baccarin y Hudson. La película intenta construir un arco de supervivencia y redención alrededor de ellos, pero gran parte de los diálogos se sienten innecesarios y, en algunos casos, mal dirigidos. A pesar de estar frente a buenos actores, el delivery no ayuda y muchas de las escenas hablan más de lo que muestran.

Donde realmente funciona es en los momentos de acción. Cuando el equipo se enfrenta a las criaturas, la película se ilumina, hay tensión, hay riesgo, hay una sensación clara de peligro. Es en esos enfrentamientos cuando recuerda a otras películas referentes dentro del género y se siente que la película por fin está haciendo algo interesante. El problema es que esos picos de acción son tan espaciados que el ritmo general se vuelve lento, incluso aburrido en varios tramos.

La película toma prestados elementos de otras historias que han funcionado muy bien en el pasado, un mundo asolado por criaturas inexplicables, supervivencia contra todo pronóstico, un héroe moralmente enfrentado a su propia misión, pero no logra ensamblarlos con coherencia o fuerza narrativa propia. Es como si hubieras visto mil películas similares, solo que esta no termina de abrirse paso por sí misma.

La fotografía es sencilla, pero hay aciertos. Los bosques de las Montañas Rocosas de Colorado están muy bien capturados, se siente la textura del aire, la humedad, el espacio. No es trascendental, pero ayuda a sostener visualmente.

Otro punto positivo es que el CGI no se siente falso, los monstruos están bien logrados y, en momentos puntuales, dan miedo. Eso, al menos, funciona y salva algunas escenas que de otra forma habrían sido olvidables.

Sin embargo, el guion flaquea, los diálogos se sienten torpes, el misterio nunca termina de enganchar y la película no profundiza en su propio mundo. Hay preguntas interesantes como ¿qué son estas criaturas?, ¿por qué solo atacan hasta cierta altura?, ¿qué pasó con el mundo abajo? pero ninguna se explora a fondo. En lugar de eso, te quedas con una sensación de “he visto esto antes, pero mejor logrado”.

En resumen, “Línea de Extinción” tiene ideas interesantes, buena acción y criaturas bien diseñadas, pero no logra sostener el interés ni construir una historia que te compense. Es perfecta para ver un domingo por la tarde si no tienes otra cosa mejor, o si lo que quieres es entretenimiento disperso sin exigir demasiado.