‘Como cabras’: La animación al servicio de un clásico deportivo

3’5 Butacas de 5

Como cabras” la nueva película de animación de Sony creada por parte del equipo detrás de Spider-Man: Into the Spider-Verse y K-Pop Demon Hunters, llega a los cines para entretener a toda la familia. Will, una pequeña pero talentosa cabra, tiene la oportunidad de su vida para entrar en el mundo profesional del rugebol, un deporte muy similar al basquetbol, y donde solo triunfan los animales más grandes y poderosos.

La animación es por mucho lo mejor que tiene, se nota el cariño que le han puesto al diseño de los personajes, a los efectos, texturas, onomatopeyas visuales y pequeños detalles que se sienten en cada frame y que hacen que verla sea un disfrute constante. Esto es algo que ya hemos visto últimamente en varias películas con este estilo visual. En este caso, la narrativa cuenta el clásico cliché deportivo, el underdog que nadie espera que gane, que acaba entrando en el mundo de las leyendas.

En cuanto al doblaje en español, las voces corren a cargo de Leo Harlem, Álex González, Ana Jara y Misho. Aunque hay dos o tres personajes con star talents que no terminan de convencer, el protagonista está más que correcto. Comparado con el reparto en inglés, Caleb McLaughlin, David Harbour, Jennifer Hudson, Aaron Pierre, sí se echa de menos un poco más de nivel en el doblaje español, aunque no arruina la experiencia.

 “Como cabras” habla del compañerismo, del trabajo en equipo y de dejar el ego a un lado para confiar en los demás. Cuenta que hay que soñar en grande, creer en uno mismo y entender que no hay imposibles si te comprometes de verdad con lo que quieres.

Es una película claramente pensada para toda la familia. Padres y niños la van a disfrutar, y no es raro ver a los más pequeños aplaudiendo al final. Es entretenida, emocionante, la música acompaña bien, sin ser memorable, y es recomendable verla en una pantalla grande.

Eso sí, los personajes están construidos a base de clichés, pero funcionan, el grandote, el pequeño cómico, el sarcástico. Destaco especialmente un armadillo que roba varias sonrisas. El antagonista es un caballo muy creído, con actitud de rapero, que se ve a sí mismo como la nueva leyenda del deporte. La figura mítica es la pantera, que representa al campeón a destronar. Además, hay personajes como una jirafa, con voz de Stephen Curry en inglés, un rinoceronte y un lagarto bastante loco al que el creador de contenido Misho pone voz y que sorprendentemente lo hace muy bien.

 Al final “Como cabras” es una película muy disfrutable, con una animación espectacular y un mensaje positivo, pero con una historia que no arriesga y cae de lleno en todos los tópicos del género. Podría haber sido más original, pero no lo es, y, aun así, funciona. Un nuevo universo que la película presenta con bastante personalidad y que, dependiendo del éxito en taquilla, da la sensación de que todavía tiene mucho por explorar.

‘Castigo Divino’ Un salto al cine del humorista Juan Davila tan diferente y arriesgado como irregular

2’5 Butacas de 5

En el mundo del cine siempre habrá películas que supongan el salto al medio para algún humorista. Ahí tenemos a Dani Rovira, que pegó el pelotazo del siglo con la película más taquillera del cine español, Ocho apellidos vascos. Intentos ha habido muchos, no todos igual de exitosos que el de Rovira (también es difícil que se repita algo parecido), pero desde luego, haberlos, los hay. Y en este caso, Castigo divino es el salto al mundo del cine por parte del humorista Juan Dávila, uno de los más exitosos actualmente, capaz incluso de llenar estadios (que te guste o no su humor ya depende de cada espectador).

Y lo cierto es que se agradece el intento por hacer algo distinto, incluso metiéndose en aspectos dramáticos para no repetir lo que hace en los escenarios, arriesgándose a mostrar otras facetas diferentes. El problema es que el resultado queda un poco desigual.

Pedro (Juan Dávila), un enfermero solitario y caótico, recibe accidentalmente una caja mágica que le otorga poderes sobrenaturales, pero bajo estrictas reglas de uso. Guiado por Gael, la misteriosa portadora anterior, Pedro deberá aprender a usar sus nuevas habilidades para ayudar a los demás mientras se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Me imagino a los productores de Castigo divino intentando gestar la película:
Productor 1: «Oye, queremos hacer una película que suponga el salto al cine de Juan Dávila; vamos a hacer una comedia muy de su estilo».
Productor 2: «…Pero una cosa, ¿por qué no metemos aspectos sociales como la sanidad para que sea algo distinto a lo que Juan suele hacer?».
Productor 1: «Uy, pues me parece una idea estupendísima, pero… ¿no crees que puede resultar algo demasiado deprimente para el espectador?».
Productor 2: «Ay, pues un poco… Espera, tengo la solución: ¿por qué no añadimos un toque de fantasía retro ochentera a la película? Al fin y al cabo, es lo que se lleva ahora».
Productor 1: «Me parece una idea perfecta».

Bien, pues eso es Castigo divino: un pastiche, un mejunje de muchas cosas de las cuales no tiene muy claro realmente qué quiere ser. Y en ese aspecto la perjudica, pues el tono deambula por diferentes aguas sin dar un golpe sobre la mesa en ninguna de ellas. Como comedia se queda un poco a medio gas, y lo mismo le pasa con el drama que intenta manejar y con su toque fantástico, el cual descoloca al espectador constantemente al no saber muy bien, a ciencia cierta, a quién quiere ir dirigida.

Sin duda, las intenciones son buenas y el filme se deja ver con amabilidad, pero tal mezcla queda descompensada constantemente, entorpeciéndose a sí misma con sus diferentes géneros y tramas. Al menos, la película resulta distraída, pero nunca termina de llegar al espectador, pese a que lo intente por todos sus medios.

Los actores cumplen, y he de decir que Juan Dávila sorprende en un cambio de rol bastante más dramático de lo esperado, el cual resuelve de manera bastante correcta para el lío que tiene entre manos. A destacar la aparición de Lolita, que se lo pasa bastante bien con el personaje que le han brindado.

Pero el problema, como he dicho antes, viene de arriba por intentar meter demasiadas cosas, sin que haya unidad o solidez en lo que cuenta, por lo que se queda a medio gas en todo lo que quiere proponer. Desde luego, arriesgada es, e incluso podría decirse valiente, aunque el resultado sea irregular.

Y es que no se suele dar que el salto al cine de un humorista sea tan diferente de lo que el público espera, y por ello se agradece el riesgo de hacer algo distinto. Otra cosa es que el resultado no sea tan brillante como cabría esperar.