‘La vida de Chuck’: una mirada hacia un horizonte finito

3’5 Butacas de 5

El día que Stephen King fallezca, lo harán todos sus universos. El legendario escritor estadounidense se aproxima al risco de la vida en una historia reflexiva, cargada de añoranza y a rebosar de optimismo. Mike Flanagan se convierte en La vida de Chuck en una herramienta más para transportar uno de sus grandes relatos a la gran pantalla. Esta es una película que contiene multitudes. Una cinta sencilla que se plantea la posibilidad del punto final definitivo.

En esta extraordinaria historia de un hombre corriente, Charles «Chuck» Krantz (Tom Hiddlestone) experimenta la maravilla del amor, la angustia de la pérdida y la multitud de historias que todos llevamos dentro.

La vida de Chuck es un relato donde la prosa fluye a través de la pantalla. Una historia donde los monólogos, los diálogos sesudos y las situaciones imposibles se suceden una detrás de otra en una acumulación de casualidades, misterios y emociones que culminan con una interesante reflexión sobre el final de la existencia. ¿Qué pasa cuando todo acaba? El espectador se abre paso a través de una película, al comienzo enigmática, que se convierte en algo mágico a medida que se va desvelando el misterio.

Stephen King parece haber encontrado su pluma estilográfica perfecta para adaptar sus historias a la gran pantalla. Esa “herramienta” tiene nombre y apellidos, Mike Flanagan se ha convertido por méritos propios, en la persona ideal para transformar la prosa del escritor en imágenes. Quizá esta sea su película menos autoral, pues se borra para dejar que la verborrea de un relato inmenso brille. La vida de Chuck carece de valor cinematográfico, pues las imágenes no aportan demasiado a un relato que hubiese funcionado mucho mejor si lo hubiésemos leído.

Esta es una película/libro, una narración donde Mike Flanagan se retira a un lado para trasladar una prosa, por momentos demasiado edulcorada, a la gran pantalla. Es simple, es cursi, es teatral, es todo lo que uno quiera decir que es, pero, sobre todo, es una interesante reflexión sobre todo aquello que se viene abajo cuando dejamos de existir.

‘Decorado’: la esperanza es el sueño del hombre despierto

5 Butacas de 5

Entre los años 384 y 322 antes de Cristo y entre la multitud de sus discursos filosóficos, Aristóteles comentaba que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”. Un optimismo y búsqueda del sentido de la vida que continúa manteniendo nuestra mirada hacia el firmamento, tratando de saltar las barreras a pesar del gran ojo del capitalismo que nos observa sin parpadear tapando con nuevos estímulos la luz hacia la esperanza.

Alberto Vázquez se sumerge de nuevo en la crítica social, política y tecnológica de los nuevos tiempos con ‘Decorado’. La nueva propuesta de animación es una fábula mordaz, metafórica y tan certera como la vida misma. Un reflejo en el que sus protagonistas están alineados bajo la mirada de un sistema que los mantiene apaciguados y anestesiados mediante comodidades inherentes, en las que el pensamiento crítico vive dormido bajo el poder de ALMA, una compañía que controla todo sin permitir el replanteamiento de la existencia humana.  

En este distópico mundo conocemos a Arnold, un ratón totalmente corriente que comienza a sospechar que todo lo que hay a su alrededor es una gran farsa. Desde su pareja, su trabajo, sus ciudadanos…todo en ‘Decorado’ es eso prácticamente, una gran multitud de elementos sin espíritu real que hace que Arnold se replantee la búsqueda de una esperanza más allá del horizonte.

La película combina muchos elementos en una gran obra de animación. Desde las metáforas de ‘Momo’, ‘El Show de Truman’ o ‘1984’ de George Orwell, la película es una absoluta provocación a nuestra conciencia llena de puntos satíricos, tiernos en otros momentos, pero sobre todo demostrando la fragilidad de nuestros artífices vidas diarias.

El animador, ilustrador y dibujante de cómics gallego, al igual que hiciera con la fantástica ‘Unicorn Wars’ vuelve a demostrar que la inocencia se puede corromper. Desde usarla como arma de guerra hasta demostrar que la falta de espíritu crítico y el vivir aletargados por las nuevas tecnologías, hace que nuestra alma se apague constantemente y termine siendo devorada por el capitalismo. Depresión, desidia, desesperanza…todo en ‘Decorado’ son símbolos de vidas ficticias que se tornan oscuras incluso para quienes haber creído encontrar el optimismo.

Una historia artística que, mediante la fantasía, la metáfora y la fábula demuestra que todos estamos bajo el dominio de alguien o algo. Entidades tecnológicas, económicas y políticas que demuestran que la vida de Arnold y sus protagonistas son una sociedad prefabricada como en la que vivimos actualmente.

‘Decorado’ no es simplemente la mejor película de animación del año, es una demostración de que la búsqueda de nuestra libertad reside en nuestro mundo interior y que solamente a través del amor se puede hacer frente a un sistema ficticio donde el sentido de la vida se vuelve la gran misión de nuestras vidas.