‘Una casa llena de Dinamita’: Kathryn Bigelow carga contra la geopolítica actual en un tenso thriller procedimental

4 Butacas de 5

Kathryn Bigelow vuelve a dar un recital de tensión con una crítica social directa y escalofriante. La realizadora está en su mejor momento, encadenando una buena película tras otra. Esta etapa comenzó con la oscarizada “En tierra hostil» y traza un recorrido directo hacia “Una casa llena de dinamita», que, aunque en esta ocasión no cuenta con el magnífico guionista Mark Boal, su sustituto Noah Oppenheim no se queda corto. El creador de “Zero Day» para Netflix vuelve a sembrar el caos en EE. UU. de una manera similar y diferente a la vez.

A House of Dynamite. Gabriel Basso as Deputy National Security Advisor Jake Baerington in A House of Dynamite. Cr. Eros Hoagland/Netflix © 2025.

Con un reparto coral bastante interesante —Idris Elba, Rebecca Ferguson, Gabriel Basso, Jared Harris y Greta Lee—, la película pone rostro a las distintas aristas del conflicto. La premisa es contundente: un misil, presuntamente procedente de Corea, se dirige hacia Estados Unidos. Tras el shock inicial, la película reacciona y nos presenta tres segmentos enfocados en distintos puntos de vista de dicho conflicto. Bigelow agarra al espectador por el cuello y lo zarandea con un procedimental que muestra los pasos del gobierno estadounidense para atajar la crisis: primero intentando descubrir su origen, después tratando de destruir el proyectil y, finalmente, elaborando una estrategia de contraataque.

A House of Dynamite. Anthony Ramos as Major Daniel Gonzalez in A House of Dynamite. Cr. Eros Hoagland/Netflix © 2025.

También es cierto que volver atrás dos veces hace que el ritmo pierda algo de fuelle y que cada segmento resulte ligeramente inferior al anterior, pero la realización es tan vibrante que pasa por encima de todo y de todos. No solo Christopher Nolan es capaz de generar esos clímax que se dilatan a lo largo de sus películas; Bigelow sigue en plena forma y nos entrega un film crudo, doloroso y agobiante, pero que también invita a la reflexión. No es una obra fácil de dirigir y, debido a su rigurosa actualidad, probablemente lo tendrá difícil para aparecer en las quinielas de los Oscar, siendo tan crítica con el gobierno estadounidense y con la crisis nuclear, en una especie de prólogo a una distopía que el espectador debe completar imaginando lo que ocurrirá después.

A HOUSE OF DYNAMITE – Idris Elba as POTUS. Cr: Eros Hoagland © 2025 Netflix, Inc.

Rebecca Ferguson es quizá quien tiene el rol más interesante. Con su rostro duro y frío, intenta mantener la compostura durante semejante urgencia mientras toma las riendas desde Washington junto a todo su equipo en la Situation Room. Un caos donde se mezclan la profesionalidad, los procedimientos y la magnitud de un grupo que lucha contrarreloj, con el inevitable factor humano de personas que temen por las vidas de sus familias. Un viaje a lo que podría haber sido la Guerra Fría en nuestros tiempos.

A House of Dynamite. (Featured L-R) Tracy Letts as General Anthony Brady and Gbenga Akinnagbe as Major General Steven Kyle in A House of Dynamite. Cr. Eros Hoagland/Netflix © 2025.

Quizás Bigelow, en esta etapa de encargos para Netflix, no tiene la repercusión mediática que realmente se merece. Es una directora que, en cierto modo, se aleja del canon femenino tradicional para realizar un cine con esteroides, potente y sin concesiones. En cualquier caso, hablamos de una de las películas estadounidenses más relevantes del año: no es un trago fácil, pero te atrapa de principio a fin, y uno sale de la sala agradecido de que ese no sea el presente que vivimos… aunque tal vez sí el futuro que nos espera.

‘Karmele’: Amor y lucha en tiempos convulsos

3 Butacas de 5

El cine vasco ha tenido un resurgimiento a lo largo de los últimos años, sobre todo gracias a la aparición de grandes películas con una enorme identidad vasca. Desde que cintas como Akelarre o Ane dieran el pelotazo en las carreras de premios de la industria audiovisual española, muchas cintas se han ido sumando a este panorama repleto de grandes talentos. Este año sin ir más lejos contamos con cintas como Maspalomas, Los domingos, o la cinta que nos ataña en el día de hoy: Karmele

Karmele es la nueva película del director Asier Altuna, que nos lleva directamente a los años finales de la Guerra Civil española en el País Vasco. Karmele, una joven que vive con su familia, termina viviendo en París mientras huye de la guerra. Es entonces cuando, dentro de la embajada en la que trabaja, conoce a Txomin, un joven trompetista que lucha por la liberación de España de las garras de Franco. Tras vivir un tiempo en el extranjero, la joven pareja decide volver a su país con la intención de acabar de una vez por todas con el régimen.

¿Cuál podríamos decir que es el gran punto fuerte de Karmele? Si tuviera que quedarme con algo sería con la dirección de Asier Altuna. El realizador vasco, a través de una buenísima recreación histórica y de un asombroso talento tras las cámaras, consigue llevarnos a través de la historia de España y de ambos personajes, gracias a una dirección ambiciosa y notable, que resalta en el paisaje general de la obra. Sabe muy bien cómo fusionar ambos conceptos (la relación romántica y sentimental de sus protagonistas y esa lucha por la liberación española) gracias a una realización sólida por parte de Altuna.

Es fascinante incluso el trabajo de su director teniendo en cuenta el guion que tiene entre manos. Karmele es una cinta imperfecta sobre el papel, con algún que otro patinazo en su guion y varios momentos destacados de gran carga emocional. Ciertas incongruencias, elipsis narrativas y una trama que por momentos pasa por algunos clichés de este subgénero tan popular dentro del cine español como es el de la Guerra Civil (algunos de ellos incluso necesarios) hacen que la historia se resienta, siento toda una montaña rusa emocional a lo largo de su primera mitad. La historia consigue asentarse en su segunda mitad, entrando en un proceso mucho más clásico y estable. Eso sí, su reflexión histórica sobre la lucha contra la dictadura desde las tierras vascas y los resultados que tiene esto en la pareja resulta fascinante.

Una película como Karmele no habría podido salir adelante sin el trabajo de sus dos actores protagonistas. La química que tienen Jone Laspiur y Eneko Sagardoy a lo largo de todo el metraje es completamente adictiva. Ambos saben muy bien cómo plasmar una historia de amor como la que nos cuenta la cinta sin despeinarse. Sin embargo, si tuviera que destacar el trabajo de alguno de los dos, sería el de ella. Laspiur es el alma de una cinta que, si se llama Karmele, es por algo. Y sí, es por ella. Tampoco nos podemos olvidar de Nagore Aranburu, que, tras tener un año de lo más prolífico, nos ha vuelto a demostrar por qué es una de las mejores actrices de nuestro país.

En conclusión, Karmele es una cinta perfecta para entender la Guerra Civil y la lucha contra el franquismo desde el País Vasco (y desde una perspectiva distinta a la tratada anteriormente). Asier Altuna borda con nota una dirección que podría llegar a ser complicada, mostrándonos una preciosa relación de amor entre Laspiur y Sagardoy que nos deja con el corazón en un puño. Ni siquiera su imperfecto guion, que por momentos cae en ciertos clichés del género, puede hacer que la cinta suspenda. Jone Laspiur es la verdadera estrella de esta película, comiéndose la pantalla en cada aparición.