‘Downton Abbey’: El sentido homenaje a una gran serie

3’5 Butacas de 5

Julian Fellows despide su gran éxito Dowton Abbey con una evolución lógica de la familia Crowley y con un bonito homenaje a Maggie Smith.

Dowton Abbey cierra definitivamente sus puertas con su tercera y última película después de seis exitosas temporadas emitidas en televisión (2011 – 2015) y dos películas (2019 – 2022) que ampliaron el universo de la serie.

La familia Crawley llega a 1930 con cambios grandes debido a diferentes problemas que tendrán que afrontar.

Lady Mary (Michelle Dockery), vuelve a copar el protagonismo en esta última película. Su vida marital no pasa por un buen momento y sus consecuencias le supondrán un gran problema en la alta y estirada sociedad británica. Por otro lado, Harold Levison (Paul Giamatti), el hermano de Lady Cora llega desde Estados Unidos con noticias sobre el estado de la herencia provocando un gran terremoto para la familia que tendrá que tomar decisiones importantes para asegurar el legado para las nuevas generaciones Dowton.

Tenemos regresos como el de Guy Dexter (Dominic West) junto a Thomas Barrow (Rob James-Collier) ya que están de regreso a Londres porque están de estreno teatral en Londres. Y no puede faltar Tom Branson (Allen Leech) quien será de gran ayuda para la familia como siempre.

En el lado del servicio también encontramos nuevos cambios ya que Charles Carlson (Jim Carter) y la señora Patmore (Lesley Nicol) se jubilan y pasan el relevo a Andrew Parker (Michael C.Fox) y a Daisy Mason (Sophie McShera) como mayordomo y cocinera.

Isobel Crawley (Penelope Wilton) tratará de introducir a Daisy en la organización de una feria y Joseph Molesley regresará también con una trama divertida relacionada con sus ansias de continuar seguir siendo guionista.

El inicio de la película mete de lleno al espectador otra vez en la vida de los personajes. Hay guiños durante toda la historia para los muy cafeteros a través de los diálogos de los personajes  a tramas ocurridas en la serie y en las dos anteriores películas. Como siempre la puesta en escena es espectacular siguiendo la estela de las entregas anteriores, así como el vestuario de los años 30 o una espectacular carrera de caballos que tiene lugar en un momento de la historia.

La película rinde homenaje a Maggie Smith fallecida el año pasado durante toda la narración, pero es en el cierre final que tiene lugar un bonito homenaje a la actriz británica enlazándolo con uno general que se hace a todos los personajes a modo de despedida final. Y atención: Hay escenas con los títulos de crédito así que nadie se levante.

Acompañan a la familia Crawley en la despedida de Dowton Abbey los actores Joely Richardson, Alessandro Nivola, Simon Russell Beale y Arty Froushan.

‘La Tregua’: las miserias de una guerra interminable

3 Butacas de 5

Si hay un director español al que le gusta moverse en las zonas oscuras del ser humano, ese es Miguel Ángel Vivas. Sus películas siempre exploran de manera certera la radicalidad, el extremo y los límites de la condición de sus personajes. La tregua no iba a ser menos y, con una caligrafía visual excelente, compone un relato despiadado sobre un grupo de españoles abandonados a su suerte en un gulag soviético.

Durante la II Guerra Mundial, la gélida estepa de Kazajistán albergó un gulag soviético donde la URSS hacinaba a los enemigos del pueblo. Entre ellos los dos bandos de españoles: soldados republicanos formados por la URSS, que fueron condenados al querer salir de Rusia cuando acabó la guerra en España, y voluntarios de la División Azul, capturados tras luchar junto a los nazis en Leningrado. Enemigos naturales que deberán dejar a un lado sus ideologías y unirse.

La tregua es un retrato crudo de las miserias del ser humano. Vejaciones, abusos de poder y una relación tensada por la ideología. La película sigue a un grupo de personajes que componen un crisol de la sociedad española. Todos los actores que conforman el relato están notables, sumando a un apartado técnico impecable. Sin embargo, el principal problema de la cinta radica en su guion. La tregua es una película que podía haberse contado en menos minutos.

La película se recrea en ciertas escenas, dando vueltas sobre los mismos conceptos de camaradería y fraternidad que termina por aborrecer al espectador. Más allá del objetivo básico de la supervivencia, la potencia dramática es débil al no tener ningún personaje que sobresalga o sobre el que recaiga el principal conflicto de la película. De esta manera, La tregua se transforma en una mala digestión. Un delicioso bocado que se atraganta cuando sobrepasa las dos horas.

Miguel Ángel Vivas se mantiene equidistante en cuando a la composición de los bandos, apelando por una humanidad que, de ser real, acabaría con todos y cada uno de los conflictos. Una película que aborda el problema de manera algo naíf y demasiado optimista. La tregua es una película histórica muy bien fotografiada sobre las miserias de una guerra interminable.