‘Indomables’: en el cementerio de los amores imposibles

3’5 Butacas de 5

Este agosto, llega una película cargada de estrellas, cargada de tensión no resuelta y de amor no correspondido. Indomables, dirigida por Daniel Minahan, aterriza en nuestros cines un año después de su estreno en el continente americano. Un drama romántico cargado de épica, mentiras y besos nunca dados.

Años 50. Los recién casados ​​Muriel (Daisy Edgar-Jones) y Lee (Will Poulter) dejan su hogar en Kansas para comenzar una nueva vida en San Diego, con trabajos estables y una casa en la que pueden formar una familia. Mientras tanto, el hermano de Lee, Julius (Jacob Elordi), regresa de la Guerra de Corea sin ningún plan de futuro. Estos personajes emprenderán viajes paralelos llenos de riesgo, romance y autodescubrimiento.

Indomables es una película sobre los amores imposibles. Los anhelos de una vida ficticia que por mucho que parezca acercarse, nunca llega y mucho menos satisface. Los personajes de esta película navegan como almas independientes por el cielo de la vida. Algunos son hojas movidas por el viento, otros árboles a punto de echar raíces, el verdadero problema es el tiempo. Ninguno de ellos se encuentra en el mismo punto vital y eso provoca que el conflicto se eleve hasta sus últimas consecuencias.

El reparto de Indomables es estelar. Daniel Minahan ha conseguido reunir a un grupo de jóvenes promesas hollywoodienses para que protagonicen este drama tan descarnado. Una película que, si bien la construyen las personalidades que la habitan, no se olvida de narrar a través de las imágenes. Una cinta cagada de simbolismo que sabe añadirle épica y misterio a partes iguales.

Indomables es una mentira piadosa detrás de otra. Un autoengaño febril que desemboca en la muerte del amor. Y es que esta película retrata el lugar en el que descansan todos aquellos amores imposibles.

‘Los Futbolísimos 2: El misterio del tesoro pirata’: Aventura deportiva para los más pequeños

3 Butacas de 5

Después del éxito moderado de “Los Futbolísimos” (2018), que supo ganarse un espacio en el cine familiar español, regresa el equipo del Soto Alto con una nueva aventura, “El misterio del tesoro pirata”. De nuevo bajo la dirección de Miguel Ángel Lamata, y con todo el elenco original de regreso, esta secuela se construye como una expansión natural de la saga de libros infantiles, ya van por el número 28, que mezcla fútbol, humor, misterio y muchas aventuras.

La historia arranca cuando el campo de fútbol del Soto Alto, ese pequeño rincón que representa la identidad de sus personajes, se ve en peligro por una estafa. Como si eso no fuera suficiente, el equipo debe enfrentarse a Los Justos, un conjunto rival cuya filosofía parece sacada de un manual de trampas, antifútbol, golpes y más golpes. En medio del caos, Pakete y sus amigos descubren pistas sobre un posible tesoro pirata oculto en su ciudad, Sevilla la Chica. A partir de ahí, la película se convierte en una mezcla de Scooby-Doo, Oliver y Benji y Los Goonies versión ibérica, con misterios, persecuciones y villanos que mantendrán atentos a los más pequeños.

Algo importante es que es una película pensada para niños entre los 8 y 12 años, que mezcla temas de crecimiento, amistad, errores del pasado, lealtad, y cómo los prejuicios pueden hacernos juzgar mal a quienes tenemos enfrente. Todo esto, envuelto en un ritmo veloz, y el tipo de humor exagerado que los niños siguen amando.

Visualmente, la película mantiene una estética colorida y dinámica. Sevilla la Chica se siente como un pequeño universo donde lo improbable puede pasar. Hay un uso inteligente de los espacios que refuerzan ese aire de aventura de verano que tanto se agradece en este tipo de historias.

Como secuela, no aporta mucho nuevo en términos de estructura, misterio, lío, partidos de fútbol, moraleja final. Y aunque eso puede ser visto como una fórmula segura para los niños que aman la saga, también la hace predecible para cualquiera que haya visto la primera o leído los libros.

“Los Futbolísimos 2: El misterio del tesoro pirata” es lo que promete, una aventura divertida, ágil y con corazón. Si tienes hijos, sobrinos o alumnos entre los 8 y 12 años, los vas a ver salir del cine pateando una piedra como si fuera el balón de ese partido por la salvación. Es una obra que invita a imaginar, a jugar, a confiar en los amigos y a entender que crecer también implica equivocarse y aprender.