‘Destino Final: Lazos de sangre’: una gamberrada delirante

3’5 Butacas de 5

Es bien sabido que la muerte es inevitable. Algunos creen que estamos predestinados a cumplir un tiempo concreto y otros prefieren creer que son nuestras acciones las que determinan nuestro final. Sea como fuere, Destino Final: Lazos de sangre es una película gamberra que saca músculo de su parte más cómica para entregarnos una de las mejores películas de la delirante saga.

Acosada por una violenta pesadilla recurrente, la estudiante universitaria Stefanie (Kaitlyn Santa Juana) se dirige a casa para localizar a la única persona que podría ser capaz de romper el ciclo y salvar a su familia de la espeluznante muerte que inevitablemente les espera a todos.

Destino Final: Lazos de sangre enfrenta, tal y como lo hacían sus predecesoras, a un grupo de personajes al terrible destino del que nadie puede escapar. Es imposible escapar de la Parca, por mucho énfasis que se le ponga, por el momento, la vida eterna es un lujo reservado para la fe. La película transita los lugares comunes de la saga, resignificándolos y apostando por un humor irónico que le sienta de muerte.

Las secuencias donde los personajes son pasto de un destino fatal aprietan las tuercas de un espectador que se tensa en la butaca esperando el temido desenlace. La originalidad y la frescura son sus puntos fuertes. La película compone un crisol de secuencias memorables como el maravilloso prólogo con el que arranca la cinta. Los personajes están bien construidos y cumplen su función sin sobresalir. Al fin y al cabo, lo más importante en este tipo de películas es que todo esté bien equilibrado.

Destino Final: Lazos de sangre es la renovación de una saga que ya daba signos de agotamiento. Un resurgir valiéndose de aquello que siempre fue, humor, gore e ingenio. La película promete muertes terroríficamente divertidas y secuencias de infarto que darán mucho que hablar. Un divertimento necesario en tiempos demasiado serios.

‘Jane Austen arruinó mi vida’: Juego entre literatura, cine y realidad

3’5 Butacas de 5

Agathe Robinson (Camille Rutherford) es tan encantadora como contradictoria. Es soltera, pero sueña con una historia de amor digna de las novelas de Jane Austen.

Vive en París, trabaja en la librera Shakespeare and C y sueña con ser escritora.

Su hermana y su sobrina de diez años viven con ella y Félix (Pablo Pauly) su compañero de trabajo se ha convertido en su mejor amigo y la anima a escribir. Invitada a una residencia de escritores en Inglaterra, Agathe tendrá que enfrentarse a sus miedos y dudas para hacer realidad su sueño de escribir… y enamorarse.

Allí conocerá a un grupo de gente apasionada por la literatura, pero al borde de un ataque de nervios y a Oliver (Charlie Anson) un atractivo profesor universitario de literatura que no pasa por su mejor momento vital y que ha vuelto a casa de sus padres que dirigen la residencia de artistas. Su madre es la típica inglesa entrañable pero el padre Todd (Alain Faribairn) sufre demencia senil.

La película es una comedia romántica entrañable y divertida que se sale de lo habitual al proponer un juego entre las novelas de Jane Austen y los personajes de la película con un reparto fantástico en sus papeles que va cambiando del francés al inglés sin ningún problema.