‘Marielle lo sabe todo’: Comedia alemana en la que las mentiras no existen

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¿Qué harías si tu hija pudiera ver y escuchar absolutamente todo lo que haces, incluso cuando no está contigo? Esa es la premisa de “Marielle lo sabe todo”, la nueva película de Frédéric Hambalek, y protagonizada por Julia Jentsch, Felix Kramer y la joven Laeni Geiseler. A partir de una idea de realismo mágico, construye una sátira sobre la familia, la privacidad y la doble moral.

La historia sigue a Marielle, una niña que, de un día para otro y sin demasiadas explicaciones, empieza a ver y escuchar todo lo que hacen sus padres, estén donde estén. Lo que en cualquier otra película se convertiría en un thriller o en una historia de ciencia ficción, aquí sirve para poner incomodar a las máximas consecuencias la vida de una familia aparentemente normal. Ya no existen los secretos, las mentiras piadosas ni esa versión de nosotros mismos que mostramos cuando creemos que nadie nos está mirando.

Lo mejor de la película es la cantidad de temas que pone sobre la mesa. Habla de la autocensura, de las apariencias, de cómo actuamos de una manera en el trabajo y de otra completamente distinta en casa, de la hipocresía, de la sexualidad e incluso de la presión que sentimos por encajar dentro de un modelo de familia perfecto y funcional. El único problema es que al ser ideas muy interesantes y actuales no termina de profundizar en ninguna.

A pesar de llamarse “Marielle lo sabe todo”, quien menos protagonismo tiene es la propia Marielle. El foco acaba estando casi siempre en sus padres y en cómo intentan adaptarse a una situación imposible. Habría sido más interesante conocer cómo vive ella ese cambio, qué supone para una niña cargar con algo así o incluso cómo podría utilizar esa capacidad a su favor.

Visualmente también es arriesgada, la fotografía pasa de grandes planos generales a primerísimos primeros planos sin avisar, utilizando la cámara lenta en momentos muy concretos y componiendo imágenes que generan cierta incomodidad, reforzando constantemente la idea de que los personajes están siendo “observados” todo el tiempo.

Aunque la protagonista sea una niña, no es para nada una película familiar, tiene un lenguaje bastante explícito, conversaciones adultas y algunas situaciones realmente incómodas. De hecho, una de las escenas más divertidas nace de esa incomodidad, demostrando que cuando apuesta por la comedia negra funciona mejor de lo que parece al principio, pudiendo llevar ese tono todavía más lejos, recordando al gran Haneke o a Lars Von Trier.

“Marielle lo sabe todo” es una de esas películas que se disfrutan más por las conversaciones que genera que por la historia en sí. Tiene una premisa muy interesante, varias escenas realmente incómodas y una reflexión interesante sobre la intimidad y la doble moral. Pudo haber ido mucho más lejos, pero aun así es una propuesta diferente, de esas que, cuando termina, sigues pensando en ella.

‘A 500 millas de casa’: Un roadtrip que te hará llorar

3’5 Butacas de 5

Como primera impresión, “A 500 millas de casa” recuerda a la típica road movie familiar en la que unos niños se escapan de casa, conocen a personajes curiosos por el camino y terminan aprendiendo una lección de vida. Y sí, parte de esa base, pero poco a poco encuentra su propia personalidad, recordando mucho a aquellas películas familiares de Disney de principios de los 2000 que salían directamente en televisión, recuperando ese tono cálido que cada vez cuesta más encontrar.

Basada en una novela y dirigida por Morgan Matthews, la película sigue a Finn y Charlie, dos hermanos cuya vida cambia por completo después de una tragedia familiar. Lo que antes era una casa llena de felicidad se convierte en un lugar marcado por las discusiones y la tristeza. Convencidos de que su abuelo, interpretado por Bill Nighy, representa el último recuerdo de esa vida que perdieron, deciden recorrer la costa oeste irlandesa para encontrarlo.

Como toda buena road movie, el viaje es el verdadero corazón de la película, los protagonistas se van cruzando con personas que, de una forma u otra, cambian su manera de ver las cosas. Entre todos ellos destaca Kait, interpretada por Maisie Williams, que aporta una energía diferente a la historia.

La fotografía retrata a la costa irlandesa de una manera muy lumínica, alejándose de la paleta de colores grisácea que caracteriza al país. Los paisajes verdes, los pequeños pueblos, los trenes, los barcos, todo transmite esa sensación de aventura que tienen las películas familiares de antes.

A nivel de guion, la película utiliza flashbacks para enseñarnos cómo era la familia antes de que todo cambiara. Poco a poco vamos entendiendo la relación entre los personajes y el motivo por el que Finn y Charlie toman esta decisión.

Roman Griffin Davis vuelve a demostrar el talento que ya había enseñado hace unos años en JoJo Rabbit, pero quien sorprende fue Dexter Sol Ansell. Después de verlo recientemente en El caballero de los Siete Reinos, vuelve a traer esa personalidad sarcástica pero tierna enfrente de la cámara.

Quizá la historia no reinventa el género ni propone nada nuevo, “A 500 millas de casa” funciona precisamente porque apuesta por contar una historia pequeña, cercana y muy humana. Es una película que habla del duelo, de la familia y de cómo, incluso en los peores momentos, siempre hay un camino para volver a sentirse en casa.