Crónicas desde el Zinemaldia: la vida gira, el cine continúa

El Festival de Cine de San Sebastián continúa su recorrido, domingo y lunes, con películas como Seis meses en el edificio rosa con azul, ganadora del Premio Sebastiane Latino que otorga Gehitu, o Ruega por nosotras, la película catalana que pone sobre la mesa la época oscura del Patronato en España. También repasamos películas como El mal hijo, con una recepción mixta por parte de la crítica, e In My Father’s Room, debut de la directora japonesa Maha Harada y parte de la Sección Oficial. Este año nos ofrece un amplio abanico de historias que merecen ser exploradas por el público.

Sacamantecas

David Pérez Sañudo abre la jornada del domingo con un thriller protagonizado por Patricia López Arnaiz. La historia se encarga de dar luz a la falta de investigación ante el asesinato de múltiples mujeres durante la España carlista del siglo XIX. La trama avanza a un ritmo trepidante, impulsada por la necesidad de justicia de la hermana de una de las asesinadas, pero no llegamos a conocer del todo ni a ella ni a las otras mujeres, precisamente las voces importantes del relato social que se narra. Seguramente tenga un buen recorrido en salas, porque sus actores, su apartado visual, lóbrego e intrigante, e incluso su viaje del héroe resultan atractivos al espectador medio, pero quizás no consiga impactar a nivel emocional ni dejar una huella especialmente profunda por su caída en un desarrollo más convencional y simple.

El mal hijo

No puedo evitar felicitar a Jaime Lorente por su debut con esta historia, en la que homenajea a su querida abuela. Seguiré diciendo hasta que acabe el festival, y más allá, que no hay suficiente representación de distintas edades en las películas.  El mal hijo nos presenta dos potentes personajes centrales, con puntos de vista muy particulares: Rubén, el protagonista de once años, y su tenaz abuela, su guía en la vida, digamos. Hay una gran variedad de escenas orgánicas y costumbristas que, en ocasiones, se sienten incluso como un ejercicio de improvisación, dentro del ritmo ágil de la película. Los paisajes canarios y el destellante cielo, muchas veces representado durante el ocaso, aportan luces y sombras a la película con gran sensibilidad. Solo es en el último tercio donde quizás el hilo argumental se enreda demasiado y pasa de ser un relato de cine personal a un thriller más convencional que se desintegra poco a poco hasta perder ese punto de ternura.

Ruega por nosotras

Siento debilidad por esta película y sus protagonistas, dos chicas jóvenes, Sole y Ana, dispuestas a no dejar que las monjas del Patronato dirijan sus vidas y las maltraten. El vínculo de estas dos amigas está retratado de forma cercana, tanto que parecen basadas en personas reales. Y es que la película busca poner de manifiesto un acontecimiento real de la historia de este país: las condiciones lamentables y abusivas provocadas por las monjas que dirigían el Patronato y sus intentos, más fallidos que exitosos, por corregirlas, lejos del pecado.

La estructura de la película es un tanto impredecible, en el mejor de los sentidos. Nunca sabes cuál será el siguiente plan de escapada de las chicas del Patronato, y quizás ese enfoque ayuda a la película a contar un relato tan oscuro sin regodearse en el drama, porque lo importante y el mensaje de la historia es el de nunca rendirse ante las injusticias vividas. Zoe Bonafonte, Manuela Calle y la gran antagonista de la película, interpretada por la talentosa Adelfa Calvo, firman una película preparada para arrasar en los Goya solo por su gran guion y su magnífico reparto.

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma

La vuelta de Jane Schoenbrun a Donosti era cuestión de tiempo, y es que I Saw the TV Glow ya generó olas en la sección Zabaltegi-Tabakalera allá en 2024. La directora, también guionista, apuesta una vez más por el relato queer y de terror, con una extraña y muy satisfactoria exploración del cuerpo y del sexo femenino. Alabo el nivel de detalle, color, referencias al cine de terror y cariño a nivel visual puesto en esta película, digna de ser analizada escena a escena. Es difícil explicar su trama, su constante juego entre la realidad, la ficción y la ficción dentro de la ficción, y eso hace que no sea una película para todos. Quizás su final, en el que prima el mensaje por encima del argumento, no haya sido de mis preferidos, pero sí que el mundo de la película, tan fascinante, ha convertido a la directora en una artista a seguir de cerca de cara al futuro.

Le Corset / Iron Boy

En Le Corset / Iron Boy, el mundo del pequeño Christophe está hecho de paisajes de acuarela, trazos simples y limpios, con un aire que recuerda un poco a Tintín, y una animación llena de movimiento, reflejo de su propio enfado con un mundo que no entiende del todo su espontaneidad. Sin embargo, el pequeño descubre, a través de personajes satélite como el organista o la nadadora, que la perseverancia y la paciencia con uno mismo pueden llevarle muy lejos. La película es un relato sencillo y extremadamente tierno sobre, quizás y simplemente, un niño que quizá solo necesita un poquito más de amor.

In My Father’s Room

Empezamos el lunes con una película ciertamente esperada, y es que todo el mundo estaba expectante ante el debut de la japonesa Maha Harada. Al salir, diría que quizás es una de las películas que más ha dividido al público. Su elegancia y sensibilidad al hablar sobre el arte y la vida pueden resultar tediosas para algunos, mientras que otros se llevan ese simbolismo y delicadeza al plano personal y conectan con la historia. Desgraciadamente, la parte emocional de la película no ha conectado conmigo, quizás por la falta de contexto y la simpleza de sus imágenes, bellas pero ubicadas dentro de un guion que utiliza los silencios para comunicar, aunque de forma abusiva.

The Man I Love

Continuamos el día con una historia centrada en cierto estigma de la comunidad gay en los años 80, de la mano del director Ira Sachs y un reparto encabezado por Rami Malek. Quizás estamos ante la película más precisa del festival, pues en sus 90 minutos se condensa de forma magistral el relato de la homosexualidad en aquella época llena de estigmas.

La película es dolorosa sin caer en la melancolía, llena de sombras pero sin juzgar a sus personajes y, sobre todo, una cápsula del tiempo llena de reflexiones que aún nos atañen en nuestro siglo. El guion hace su labor periodística y dibuja un retrato lleno de duelo, donde quizás la mayor sorpresa es Tom Sturridge, tanto por su interpretación como por la fuerza silenciosa que retiene su personaje. La sutileza del guion es, en sí misma, una clase magistral de escritura cinematográfica.

Seis meses en el edificio rosa con azul

No todas las realidades queer son iguales, y es que Seis meses en el edificio rosa con azul nos ofrece un punto de vista autobiográfico, con Bruno Santamaría Razo como director del filme y un apartado visual extremadamente colorido, algo que choca con el carácter dramático del coming out o la posible salida del armario del personaje principal.

Bruno, nuestro protagonista, siempre ha estado en contacto con su lado femenino, y eso quita crudeza al argumento, pero nunca le quita peso. Al contrario, esto abre un abanico de posibilidades que explorar y con las que jugar, como la utilización de dibujos, el teatro y el maquillaje. El final de la película pone el broche a un relato familiar y personal que conmueve y se alza entre las mejores películas de Horizontes Latinos.

Body of Glass

Cerramos el día con una película que ha pasado desapercibida, pero merece una pequeña mención por su originalidad. Naëmi Ada explora la dinámica tóxica entre un profesor de baile y una bailarina que salen juntos. El argumento dista de explorar la danza de forma microscópica y tampoco dedica demasiado tiempo a sus personajes principales, pero encuentra un relato potente en el punto de vista de la bailarina, Tian.

Ella representa la caída en la madriguera del conejo, un descenso a la locura del que cada vez es más difícil salir y es que, quizás, no quiere salir de allí. Body of glass aborda el tema de la identidad diluida y resulta intrigante a la vez que incómoda por la progresión de los hechos. No es una historia redonda, pero sí ofrece un punto de vista bastante original.