‘Street Fighter’: La película que nos hubiera gustado ver en los 90

3’5 Butacas de 5

Año 1991. Aparece una máquina recreativa en los bares de todo el país llamada “Street Fighter II”. Un videojuego de lucha con unos personajes muy variopintos y originales, unos gráficos y unos movimientos fascinantes y una adicción difícil de describir. Un servidor tenía por entonces 10 años y no era consciente de que estaba antes el videojuego que estableció el género de lucha moderno. Aún hoy, 35 años después, se siguen sacando versiones nuevas del juego y ampliando su universo.

STREET FIGHTER

Un universo que se basa en unos personajes de lucha muy identificables, dónde cada uno tiene unos movimientos y unas características propias que los hacen únicos y especiales. Eso significa que nada tenía que ver luchar con Ryu que luchar con Chun-li o con Blanca. Cada uno tenía su personalidad y sus movimientos, y eso hacía que cada pelea fuera diferente y única, creando una riqueza en las partidas difícil de superar por ningún otro juego de lucha. No solo disfrutábamos jugando, sino que disfrutábamos viendo jugar a otros. Podíamos estar 5 chavales alrededor de una máquina de Street Fighter viendo como jugaba solo uno de nosotros y emocionarnos cuando ganaba o cabrearnos cuando perdía. Y flipábamos cuando algún personaje hacía algún movimiento secreto o alguien llegaba a pelear con Vega o Sagat (si alguien llegaba a Bison, simplemente bajaba todo el barrio a verlo).

STREET FIGHTER

Cuento todo esto porque para entender una película cómo Street Fighter, hay que entender ese universo y ese pasado. Si no has vivido eso, difícilmente vas a conectar con el film. Es una cinta creada por y para esos chavales que nos hemos criado en ese universo y, por supuesto, es la película que nos hubiera gustado ver en los 90 y no esa pésima versión que vimos de Van Damme.

Y es que la cinta hace algo muy bien, y es que sabe perfectamente lo que es: una película de Street Fighter. Eso significa meter a los personajes más importantes de la saga (están todos y todos tienen su momento), incluir todos los movimientos de lucha del juego (algunos, como el famoso Ayuken, tiene hasta peso argumental) y meter una pelea cada 5 minutos (el ritmo de guantazos es bastante frenético).

La película además tiene el acierto de ambientar la trama en los años 90, con parodias muy divertidas de la cultura MTV y usando canciones de grupos icónicos de aquella década que a cualquiera que tenga más de 40 años le va a encantar. Además, toda la película está salpimentada con humor autoconsciente para que nunca te tomes demasiado en serio la película. Eso no quita que los personajes y sus tramas estén bien construidas (ojo a cómo presentan a Guile. Una maravilla divertidísima si conoces el juego). Sus desarrollos y arcos son más simples que el mecanismo de un botijo y los hemos visto mil veces, pero funcionan y hacen que la película no sea solo un recital de toñas (que lo es). En ese aspecto hay un detalle muy chulo que me ha gustado mucho, y es que los flashbacks de los personajes están creados en animación estilo “anime”, algo que le da mucha fuerza visual a la cinta y que encaja muy bien en el universo Street Fighter. 

STREET FIGHTER

Y hablando de lo visual, aquí es donde la película destaca bastante. Tiene un diseño de producción que es una delicia para un fan del videojuego. Está todo lleno de referencias al universo Street Fighter, especialmente los lugares dónde pelean los personajes (ese callejón nocturno de Ryu y Ken o esa mítica sauna de Honda) y cada plano y cada movimiento está fotografiado para resaltar los colores y los movimientos del videojuego. Para mi niño interior que alucinó con esos movimientos y esos gráficos pixelados, poder verlo en una pantalla grande por primera vez, es un sueño hecho realidad. Por eso me tiré toda la película con una sonrisa en la cara.

Eso no quita que también hubo cosas como la saturación de música (hay música en el 99% del metraje) y un poco de desbarre argumental en la parte final que no me gustaron, pero, lo dicho, yo la he disfrutado como un enano.

En definitiva, una película para fans del videojuego. Muy consciente de lo que es y para quién está hecha. Si no viviste el universo Street Fighter te parecerá una chorrada infumable y ridícula. Pero si flipaste con el juego en los 90, esta es tu película. 

Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)

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