‘La Oveja Shaun. Misión Calabaza’: Una maravillosa fiesta del género para todas las edades

4 Butacas de 5

Es prácticamente imposible no querer todo lo que provenga de los estudios Aardman. La atención al detalle y el mimo y cariño que ponen en cada proyecto que tocan se notan en cada producción que sacan desde sus propios inicios con Wallace y Gromit. Su técnica de animación artesanal en stopmotion, ya de por sí merece todas las alabanzas, pero no solo con eso, lo que especialmente me parece más glorioso es que saben cuidar sus historias y sus personajes. De ahí tenemos clásicos como los mencionados Wallace y Groomit o la MARAVILLOSA Chicken Run, o incluso la infravalorada Ratónpolis. Pero también, a la encantadora oveja Shaun de la que en 2015 nos regalaron una encantadora película y de la que que ahora nos llega a las pantallas una nueva entrega de las aventuras de este ovino, La Oveja Shaun: Misión Calabaza, una opción IDEAL para estas fechas de Halloween para que la pueda ver toda la familia.

Halloween ha llegado a la granja…y trae consigo el caos. Cuando el torpe Granjero destroza el huerto de calabazas, la Oveja Shaun se convierte en científico loco para arreglarlo, ¡y sale terriblemente mal! Con el Granjero desaparecido y una bestia suelta en el bosque, Shaun y el rebaño vivirán su aventura más disparatada para salvar la granja y sobrevivir a la noche más “terrorífica” y divertida del año.

Y es que La Oveja Shaun: Misión Calabaza es un homenaje maravilloso a los clásicos de la Universal, haciendo su propia versión de Frankenstein en modo humorístico y con el estilo de la factoría. Desde luego, no decepciona absolutamente nada, pues fiel a su estilo, posee una animación que sigue siendo un auténtico trabajo de orfebrería y un libreto del cual todo está medido al milímetro para dar con la tecla perfecta: y desde luego, lo da.

El filme no posee ni una sola línea de diálogo inteligible, pero sus autores confían en el espectador para que esa no sea razón para que no entendamos lo que sus personajes principales y secundarios están diciendo. Todo está mostrado y explicado con tal ingenio e imaginación que el espectador es consciente en todo momento de lo que está pasando y de lo que están diciendo sus personajes, sin decir ni una sola palabra, repito. Y a esto se le llama tratar al espectador con el mayor de los respetos posibles.

Pero si solo fuera por eso…el filme es divertido, simpatiquísimo, repleto de homenajes por doquier ( al género de terror especialmente) y con un ritmo que apenas pierde el tiempo. El espectador no se aburrirá ante la metralla de ingenio que sus creadores proponen en cada instante, y eso hace que el film tenga un aura tan encantadora que es prácticamente imposible resistirse a ella. Es el toque Aardman que tanto les define en su máxima expresión.

Cierto es que es una película con una falta de pretensiones tan grande (lo único que quiere hacer es hacer pasar un buen rato al espectador) que no entra en la lista de las mejores producciones de la compañía, aunque ni siquiera la predecesora de esta lo estaba. No es algo que busque ni lo pretenda, aunque si he de destacar que desde luego es un salto por encima de su predecesora. Quizás me hubiera faltado un punto extra más de locura desatada que sí que se ha podido ver en otras producciones suyas para alcanzar la excelencia plena , pues opciones había para ello, pero desde luego, es un pequeño detalle viendo el notable trabajo del conjunto.

Porque ya os digo: la animación es MARAVILLOSA; el ritmo no ofrece momento alguno para aburrirte, el libreto es ingenioso y repleto de homenajes de amor hacia el género de terror, los personajes son entrañables, la banda sonora es estupenda…es que todo en la película, en general, está cuidado y hecho con todo el cariño del mundo.

Por eso mismo, La Oveja Shaun: Misión Calabaza es una película en la que es fácil rendirse ante ella. El amor y el cariño puestos sobre el proyecto, tratando con el mayor de los respetos al espectador de todas las edades para que se lo pase bien ya merece cualquier elogio posible. Aardman vuelve a dar con la tecla, a mostrar su sello indistinguible del que nadie ha sido capaz de replicar, y que sigue demostrando el talento de un estudio que no tiene ninguna falla en su currículum. Quizás esta entrega no esté entre lo mejor de la factoría, pero desde luego si entra entre de las más notables. Chapeau.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *