‘De perdidos a Río’: Una odisea gamberra y entretenida

3’5 Butacas de 5

¿Qué pasaría si juntas a tres amigos cuarentones con la misión de buscar al cuerpo de otro de sus amigos en la paradisiaca costa brasileña de Río de Janeiro?, el resultado es una divertida comedia gamberra, dirigida por Joaquín Mazón, sobre la amistad y hasta dónde somos capaces de llegar por el bienestar de un colega.

            Pedro, Kiko y David, interpretados como lo mejor saben hacer por Pablo Chiapella, Fran Perea, y Carlos Santos, son los tres amigos encargados de repatriar el cuerpo de su amigo del instituto Mateo, después de recibir la noticia de su inexplicable muerte. Sin embargo, el camino no será fácil para este grupo de amigos, ya que deberán de enfrentar giros de tuerca, traiciones y unas cuantas persecuciones para recuperarlo. Haciendo alusión a su nombre, saldrán de situaciones bastante peligrosas de la manera más inverosímil pero descabelladamente resolutiva.

Eso sí, tendrán la ayuda de una amiga de Mateo, quien le da vida Esther Acebo, a quien recordamos de “La Casa de Papel”, y quien además funge como interés amoroso de uno de los protagonistas. Sorpresiva la aparición del influencer Jorge Cremades, quien otorga a su personaje guiños característicos de sus sketches.

            La amistad, como se podía esperar, es el tema principal del filme, con continuas escenas que recalcan la importancia de tener un grupo de colegas con los que contar en las buenas y en las malas, a pesar de las traiciones por intereses que se pueden cometer. Otro tema es la inmadurez, específicamente la que viven adultos en sus cuarentas bajos que se sienten como jóvenes de 20 y siguen sin tomar las riendas de su vida.

            Hablando de la comedia, es sencilla pero efectiva, algunos remates caen mejor que otros, pero en general dejarás salir alguna que otra carcajada, sobre todo si te encuentras en un grupo de edad similar al de los protagonistas, y que si bien, puede que no vivas nunca un tiroteo en una isla de Brasil, o un secuestro exprés después de salir de fiesta, sí que en la mayoría de las escenas te sentirás identificado con tus amigos.

            “De perdidos a Río” es gamberra y entretenida, con escenas de acción y comedia satisfactoria, dando una experiencia divertida y conmovedora para aquellos que disfrutan de la camaradería, las vacaciones y el verano.

‘Una cuestión de Honor’: Un retrato de personajes destacado en una trama que se queda tomando café

3’5 Butacas de 5

Damos la bienvenida a los amantes del cine a nuestra reseña de «Una cuestión de Honor», la última propuesta del director Rachid Hami. En este preestreno, nos encontramos con una trama que, si bien podría haber sido más dinámica, se ve eclipsada por personajes perfectamente delineados y un desarrollo cautivador.

Empecemos por la trama, que en esta ocasión adquiere un ritmo pausado, como un río tranquilo que fluye sin apuros. Si bien podría haberse beneficiado de un poco más de ímpetu, es en los personajes donde encontramos el verdadero encanto de la película. Cada uno de ellos está cuidadosamente construido, con motivaciones y personalidades bien definidas. Es un deleite ver cómo se muestra su evolución a lo largo de la historia.

El director utiliza los flashbacks como una herramienta eficaz para revelar los entresijos de los protagonistas. Estos viajes al pasado permiten una comprensión más profunda de sus caracteres y añaden capas de complejidad a la trama en aparente calma. Es como si desenredáramos un ovillo de lana y descubriéramos los hilos que conectan cada aspecto de sus vidas.

He de destacar especialmente la actuación de la actriz que interpreta a la madre, Lubna Azabal. Su talento brilla en cada escena, aportando una genuina autenticidad a su personaje. Cada mirada, cada gesto, transmite una emoción palpable que nos sumerge en su mundo interior. Es un verdadero placer verla en acción.

Además, la imagen y fotografía de la película merecen mención especial. Cada encuadre está cuidadosamente compuesto, capturando la esencia de cada escena de manera precisa. Los colores y las texturas se combinan armoniosamente, creando una estética visualmente atractiva que realza la experiencia cinematográfica.

En resumen, para aquellos que aprecian una narrativa tranquila y se sienten atraídos por personajes bien definidos, «Cuestión de Honor» es una opción que merece consideración. Sumérjanse en este retrato íntimo y disfruten de la belleza visual que se despliega en cada fotograma.