‘Sunny Dancer’: Empezar a vivir

3 Butacas de 5

El director George Jaques consigue sortear los resortes del melodrama en este agradable coming of age de chavales con cáncer que quieren comenzar a vivir.

Ivy (Bella Ramsey) tiene 17 años y ha sufrido un cáncer que ya está en remisión. Sus padres Karen (Jessica Gunning) y Bob (James Norton) la ven encerrada en sí misma y aislada del resto de sus amigos. Por eso, creen que le vendría bien asistir a un campamento para jóvenes en su misma situación. Ivy no quiere ir pero termina aceptando y la vida la sorprende con un nuevo grupo de amigos.

Allí conoce a Jacke (Daniel Quinn Toye), Ella (Ruby Stokes), Ralph (Earl Cave) y a Archie (Conrad Khan) con quienes conecta a través de su enfermedad. Conforme avanza la convivencia y las actividades que el director del campamento, Patrick (Neil Patrick Harris) les tiene preparadas. Desde acampar en plena naturaleza o preparar números musicales hasta hacer travesuras propias de su edad los chavales van afianzado su amistad algo que no esperaban que les sucediese.

Las sesiones con la psicóloga del campamento también ayudan a la protagonista a comenzar a entender su situación vital actual y todas las huyas que la enfermedad le ha dejado.

La película huye de todo lo médico y aunque no lo oculta se centra en las diferentes fases de superación por las que pasa una persona con cáncer. Los chavales están en diferentes fases de superación del cáncer y empiezan a poder respirar y a poder plantearse vivir un poco.

El reparto está fantástico en sus papeles destacando a la propia Ramsey cuyo personaje tiene un recorrido vital importante que la hace madurar tras lo que le ocurre en este campamento y los adultos aportan solidez y peso a la historia, quienes ayudan a sostener a la protagonista.

‘Narciso’: Cine queer en la Paraguay de la dictadura

3’5 Butacas de 5

Hablar de la dictadura de Alfredo Stroessner, una de las más largas en Sudamérica, es hablar de un periodo en Paraguay, en donde la libertad de expresión, las ideas revolucionarias y la mínima intención creativa, eran castigadas. Con este contexto, Marcelo Martinessi en “Narciso” reconstruye los últimos momentos de la vida de una figura vinculada al rock paraguayo para contar algo que va mucho más allá de su muerte, utiliza el mundo de la radio, las radionovelas y la música popular como espacio para mostrar una sociedad en transformación.

Uno de los elementos más interesantes está en cómo la película utiliza la ficción dentro de la ficción. Narciso, interpretado con mucho carisma por Diro Romero, trabaja en un medio de comunicación en el que producen una radionovela de Drácula, el vampiro, el deseo, lo prohibido y la persecución adquieren otra lectura cuando se relacionan con el momento histórico que está viviendo Paraguay.

Parte de una figura concreta y de una historia profundamente paraguaya, pero consigue trasladar temas que pueden entenderse fuera de ese contexto, la identidad, la libertad, la represión y el precio de desafiar las normas de una sociedad.

La fotografía acompaña esa intención con una propuesta sobria y controlada, no busca convertir el contexto histórico en una postal ni utilizar la estética de época como simple decoración, hay una identidad visual clara y una voluntad de construir época sin que la puesta en escena termine imponiéndose sobre los personajes.

Algunas interpretaciones tienen momentos en los que se percibe cierta falta de experiencia, sobre todo en determinados diálogos o en la forma de entregar algunas líneas. Eso sí, nunca transmite la sensación de estar tratando su historia como una simple reconstrucción histórica, hay una voluntad de dignificar a estos personajes y de devolverles un espacio dentro de una memoria colectiva.

A nivel narrativo, hay momentos en los que la película se aleja de Narciso para desarrollar al grupo, el contexto y las historias que lo rodean, pero en algunos tramos esa estrategia termina desplazando al personaje que hasta ese momento estaba sosteniendo la historia.

Aun así, “Narciso” consigue convertir una memoria particular en una historia que puede hablar de cualquier persona que haya tenido que decidir cuánto de sí misma está dispuesta a sacrificar para poder pertenecer. No es una película perfecta y tiene algunos problemas de desarrollo narrativo, pero recupera no solo a un personaje, sino a una parte de una cultura y utiliza su historia para hablar de identidad, memoria y libertad.