‘No hay otra opción’: el despiadado mundo laboral

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El siempre interesante director surcoreano Park Chan-wook (Oldboy), lleva a la pantalla en su última película la novela The Ax de Donald E. Westlake, que ya adaptó el griego Costa-Gavras en 2005 con Arcadia, para demostrar nuevamente que los años no hacen mella en su elevado talento cinematográfico. No hay otra opción ataca desde una incisiva y violenta sátira al mundo laboral moderno y sus inhumanos engranajes, sin dejar un solo momento de reírse de todo lo que sucede.

El cabeza de familia Man-su (Lee Byung-hun), se ve obligado a emprender un salvaje camino para encontrar trabajo de nuevo cuando le despiden de la compañía de papel en la que llevaba trabajando veinticinco años.

El cine ya ha demostrado anteriormente cómo el ser humano es capaz de alcanzar límites insospechados para defender lo que es suyo. Véase, por poner dos ejemplos distantes en el tiempo, Perros de paja (1976) y As bestas (2022). El maestro surcoreano Chan-wook también suele recurrir a personajes que, en situaciones extremas, se ven obligados a emplear métodos ambiguos para resolverlas. Es el caso de películas como Oldboy (2003) o Sympathy for Lady Vengeance (2005). En este caso, el drama existencial, la sátira a base de humor negro y la violencia expeditiva construyen el tono de No hay otra opción, haciendo de ella una película absolutamente inmersiva en gran parte también por la incertidumbre de su deriva. El objetivo del protagonista está más que claro, así como su metodología para lograrlo, pero la construcción de su desarrollo no da pie en ningún momento a poder adelantarse a los acontecimientos. Siempre estamos un paso por detrás del ávido cineasta.

Desprende cinismo y una visión desoladora sobre el mundo laboral, voraz y despiadado como las personas que lo controlan desde arriba. Y, aunque es cierto que se extiende quizás más de la cuenta cayendo por momentos en la monotonía, resulta realmente divertido contemplar a un patoso y, en el fondo buen tipo, tratando de cometer atrocidades una tras otra. Muestra de que una vida de ensueño nunca lo es del todo y solo puede ir a peor, Chan-wook abre su película inteligentemente con una secuencia que plantea el idilio familiar y económico de su personaje, para a partir de ahí destrozar su particular edén poco a poco. Creo que esta vez, por encima de todo, el coreano busca sacar a relucir la oscuridad que habita en todo ser humano principalmente a partir del humor grotesco.

La cuestión moral atraviesa la cinta de lado a lado conduciendonos a profundas reflexiones sobre la condición humana y las bases de la sociedad y, sobre todo, la familia. ¿Es descabellada la empresa en la que se embarca Man-su? Está claro que sí, que se trata de una macabra hipérbole pero, si los elementos principales de fondo se aterrizan un poco más a la realidad, podemos comprender perfectamente al atribulado hombre coreano al que la vida -no de manera azarosa- ha desprovisto de su sustento y el de los suyos. Precisamente la cercanía con que se percibe la situación y preocupaciones del personaje, aún escenificando la película en un país tan lejano al nuestro como es Corea del Sur, permite identificar la universalidad de la propuesta. Otra gran película del maestro Park.

‘Cumbres Borrascosas’: el drama de eṕoca de esta generación

“La historia de amor más grande de todos los tiempos”, con esta afirmación indudable llega a los cines el tercer largometraje de Emerald Fennell que reinterpreta el clásico de la literatura Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights en inglés) de Emily Brontë.

Al igual que en sus cintas anteriores, Fennell dirige y guioniza esta historia que promete no dejar a nadie indiferente. Desde luego, hay elementos que se mantienen en toda su filmografía, pero siento que con ella el espectador nunca sabe qué se va a encontrar más allá de una estética muy cuidada y elementos controvertidos. Cuando se anunció esta cinta no pude evitar preguntarme, ¿resonará más con la aclamada Promising Young Woman (2020) o con la controvertida Saltburn (2023)? Me complace decir que para mí Fennell ha encontrado en esta película un punto medio que une lo mejor de ambos mundos. Emerald Fennell siempre cuida la estética, aunque lo más interesante de Promising Young Woman es el guion y cómo está contada. Sin embargo, con Saltburn me dio la sensación de que la directora se perdió demasiado en lo conceptual y desatendió un poco la escritura haciendo que costase empatizar con lo que ocurría. En Cumbres Borrascosas ha encontrado la forma de combinar una estética propia y muy cuidada con un guion que para los amantes de las historias dramáticas de época funciona increíblemente bien. Decir que esta historia es una reinterpretación del clásico de la literatura es quedarse muy corto, ya que la directora ha avisado conscientemente a los espectadores de que se ha tomado muchas licencias creativas y en sus propias palabras ha hecho una película con las sensaciones que el libro le generó cuando lo leyó siendo adolescente. Por ello he decidido centrarme en valorar la cinta como una obra en sí misma, sin centrarme demasiado en compararla con el material original.

Esta historia, protagonizada por Catherine Earnshaw (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi), nos cuenta como sus personajes principales, que se conocieron siendo niños, han crecido juntos y han desarrollado un vínculo muy intenso, habiendo sufrido los abusos del padre de Cathy -ludópata y alcohólico- en un ambiente hostil. El inicio de la película te transporta instantáneamente al tono de la historia en la que la oscuridad de los paisajes es un reflejo fiel de la perturbada sociedad en la que viven. Cathy y Heathcliff se enamoran desde temprana edad, pero ni siquiera pueden permitirse pensar en la posibilidad real de estar juntos ya que ella pertenece a la alta sociedad y él no es más que un criado, adoptado por el Sr. Earnshaw. Esta diferencia de clases no les impide por supuesto enamorarse y conocerse a la perfección -”como si sus almas fuesen una”- y aunque con los años desarrollan dinámicas problemáticas que arrastran desde la infancia, ambos están profundamente enamorados y tanta es la intensidad que sienten que acaba convirtiéndose en obsesión.

Admito que cuando anunciaron el reparto de la película dudé de que emparejar a Margot Robbie (I, Tonya, Barbie) y Jacob Elordi (Saltburn, Frankenstein) fuese una buena idea, pero tengo que decir que la química que desprenden en la película es indiscutible. Su atracción se construye lentamente y aunque el tráiler y la promoción transmitan una gran sensación de erotismo, si bien está muy presente, no es un recurso que esté sobreexplotado y cuando esas escenas llegan lo hacen desde una forma muy orgánica y nada artificiosa. También me gustaría destacar lo bien que trata Fennell estas escenas que, si bien están cargadas de erotismo, no sobresexualizan a ningún personaje y tienen una clara female gaze que siempre se agradece. Ambos funcionan muy bien en sus respectivos personajes, especialmente Margot Robbie que continúa demostrando que es una de las mejores actrices de las últimas décadas. Aunque por momentos este papel puede provocar dudas al inicio de la cinta, la realidad es que las solventa con decisión a lo largo de la película dejándonos una interpretación más impecable en su carrera. Robbie, que aparte de protagonizar la película también la produce -con su productora LuckyChap Entertainment-, lleva apostando por el cine de Emerald Fennell desde el inicio de su carrera como directora y guionista y no hay duda de que la colaboración entre ambas tiene un futuro muy prometedor a largo plazo.

La estética de esta cinta es muy interesante y te dice desde el principio que estás viendo algo diferente, algo que incluso en un inicio me pareció bastante fantasioso con estructuras imposibles e inquietantes. Así como el uso del color, entre los que destaca el rojo que simboliza claramente la pasión, la violencia y la muerte que rodean a estos personajes. A pesar de estar ambientada en el pasado, la estética nos da una sensación a su vez de modernidad -especialmente en la mansión de los Linton- que a su vez combinada con la banda sonora de Charlie XCX consigue darle un tono propio y consistente a la cinta durante todo su desarrollo.

En definitiva, es una película que funciona a nivel general y que puede atraer a un público diverso. A pesar de ello, es importante acudir al cine sin tener demasiado presente el libro para poder disfrutar de esta reinterpretación tan particular. No me cabe duda de que los amantes de las películas románticas, intensas y de época van a encontrar en esta cinta exactamente lo que buscan. La película llega a los cines en España de la mano de Warner Bros. Pictures el viernes 13 de febrero.