‘No hay otra Opción’: La mejor película del año

4’5 Butacas de 5

Creo que nadie duda de que Park Chan-wook es uno de los cineastas coreanos más importantes del cine actual. No os voy a engañar: no he visto toda su filmografía, pero sí lo suficiente para ver que es un director con una visión única en su narrativa. En cada una de sus películas imprime su sello de manera que el espectador queda fascinado ante sus imágenes e historias. Desde su trilogía de la venganza, con Sympathy for Mr. Vengeance (en mi opinión, la mejor de las tres), Oldboy (su film más popular y, desde luego, muy notable) y Sympathy for Lady Vengeance (la peor de las tres, pero aun así estupenda), hasta su paso a Hollywood con el maravilloso thriller Stoker, pasando por thrillers con tintes románticos como The Handmaiden o Decision to Leave, ambos films estupendos.

Aquí he de decir que voy un poco a la contra de lo que la crítica ha dictado sobre cuáles son sus mejores películas, y es ahí donde me gusta sorprenderme con este director, pues sus cintas menos valoradas son precisamente las que más me han gustado, como es el caso de Stoker o Sympathy for Mr. Vengeance.

Bien, pues con su nueva película, No hay otra opción, ha tenido críticas algo dispares (aunque positivas en su mayoría) … y me ha pasado exactamente lo mismo que en el párrafo anterior: me ha encantado. Y no se me cae la cara por decir que me ha parecido su mejor película y una de las mejores que se van a estrenar este año 2026.

¿En busca de empleo? Un jefe de familia es feliz hasta que es despedido de la compañía papelera donde ha trabajado fielmente durante 25 años. Y, para encontrar su siguiente puesto, halla la solución perfecta: eliminar realmente a la competencia.

No hay otra opción no se anda con chiquitas. Durante su primera media hora va presentando al personaje y a la situación que se le plantea, con un trasfondo crítico y político sobre el capitalismo atroz que resulta brillante. Parece que nos vamos a encontrar con un drama elegante… pero claro, es Park Chan-wook, y es a partir de esa media hora cuando el film muestra un estilo y unos tonos únicos donde mezcla a la perfección el thriller, el drama y el humor (negrísimo, por cierto). Porque lo que cuenta no es gracioso; es el cómo lo hace.

Y es aquí donde la puesta en escena de Park Chan-wook es magistral, usando todos y cada uno de los apartados al máximo. Cumple en todos: desde la fotografía, creando planos simplemente brillantes (atención al plano “chupito”), hasta el montaje con transiciones impresionantes, pasando por un trabajo de sonido que conviene disfrutar en la mejor sala posible, y una música —con una selección de canciones brillante y una banda sonora que da con el tono perfecto— sencillamente soberbios.

Todo al servicio de una historia que camina por un hilo muy fino y que consigue encontrar el equilibrio como por arte de magia, aunando drama, tensión y comedia. A partir de cierta escena (la del uso de la música —cuando la veáis sabréis cuál es—), que sin duda estará entre las secuencias del año, el film me atrapó sin soltarme ni un solo instante en esa espiral sin salida a la que el capitalismo nos obliga a caer.

Y todo esto no sería posible sin un trabajo actoral espléndido. Lee Byung-hun está simplemente impresionante, entregándose por completo a una interpretación compleja, sin temor a lanzarse al vacío en escenas que podrían parecer ridículas pero que él eleva a un paroxismo hipnótico. El resto del reparto está impecable, pero lo de su actor principal está a otro nivel, firmando probablemente la mejor interpretación de su carrera.

Por todo ello, No hay otra opción se lleva, de momento, la etiqueta de mejor película del año, al hacer comedia con algo tan jodido e inhumano como el capitalismo atroz al que, por desgracia, parece que estamos condenados. Lo hace desde una perspectiva tensa y divertida, donde no podrás apartar la mirada de la pantalla durante sus más de dos horas. Brillante y, en mi opinión, una de las mejores películas del director.

‘Como cabras’: La animación al servicio de un clásico deportivo

3’5 Butacas de 5

“Como cabras” la nueva película de animación de Sony creada por parte del equipo detrás de Spider-Man: Into the Spider-Verse y K-Pop Demon Hunters, llega a los cines para entretener a toda la familia. Will, una pequeña pero talentosa cabra, tiene la oportunidad de su vida para entrar en el mundo profesional del rugebol, un deporte muy similar al basquetbol, y donde solo triunfan los animales más grandes y poderosos.

La animación es por mucho lo mejor que tiene, se nota el cariño que le han puesto al diseño de los personajes, a los efectos, texturas, onomatopeyas visuales y pequeños detalles que se sienten en cada frame y que hacen que verla sea un disfrute constante. Esto es algo que ya hemos visto últimamente en varias películas con este estilo visual. En este caso, la narrativa cuenta el clásico cliché deportivo, el underdog que nadie espera que gane, que acaba entrando en el mundo de las leyendas.

En cuanto al doblaje en español, las voces corren a cargo de Leo Harlem, Álex González, Ana Jara y Misho. Aunque hay dos o tres personajes con star talents que no terminan de convencer, el protagonista está más que correcto. Comparado con el reparto en inglés, Caleb McLaughlin, David Harbour, Jennifer Hudson, Aaron Pierre, sí se echa de menos un poco más de nivel en el doblaje español, aunque no arruina la experiencia.

 “Como cabras” habla del compañerismo, del trabajo en equipo y de dejar el ego a un lado para confiar en los demás. Cuenta que hay que soñar en grande, creer en uno mismo y entender que no hay imposibles si te comprometes de verdad con lo que quieres.

Es una película claramente pensada para toda la familia. Padres y niños la van a disfrutar, y no es raro ver a los más pequeños aplaudiendo al final. Es entretenida, emocionante, la música acompaña bien, sin ser memorable, y es recomendable verla en una pantalla grande.

Eso sí, los personajes están construidos a base de clichés, pero funcionan, el grandote, el pequeño cómico, el sarcástico. Destaco especialmente un armadillo que roba varias sonrisas. El antagonista es un caballo muy creído, con actitud de rapero, que se ve a sí mismo como la nueva leyenda del deporte. La figura mítica es la pantera, que representa al campeón a destronar. Además, hay personajes como una jirafa, con voz de Stephen Curry en inglés, un rinoceronte y un lagarto bastante loco al que el creador de contenido Misho pone voz y que sorprendentemente lo hace muy bien.

 Al final “Como cabras” es una película muy disfrutable, con una animación espectacular y un mensaje positivo, pero con una historia que no arriesga y cae de lleno en todos los tópicos del género. Podría haber sido más original, pero no lo es, y, aun así, funciona. Un nuevo universo que la película presenta con bastante personalidad y que, dependiendo del éxito en taquilla, da la sensación de que todavía tiene mucho por explorar.