‘Adorable’: la persona menos querible del mundo

4 Butacas de 5

Adorable es una peli totalmente divisiva. La protagonista no es ni mucho menos un personaje ejemplar, y tiene todos los claroscuros que harían a un personaje de HBO ser amado y odiado a partes iguales en Twitter.

No es cómoda, porque ver los errores de otro y sentirte identificado con ellos no es cómodo. De hecho, la peli es tan buena en ese aspecto que duele; y tan dolorosa que, al final, gusta.

Esta es la ópera prima de la noruega Lilja Ingolfsdottir. Es un drama emocionalmente agotador. La protagonista encarna perfectamente el espíritu de la película. No busca complacer, ser adorable, atractiva, carismática, entretenida… sino mostrar una verdad caótica, fea y contradictoria. Y es tan brutal siguiendo estos pasos que realmente despierta cosas de las que, a lo mejor, no te apetece hablar. A mí, por ejemplo, no me suele apetecer.

Helga Guren encarna a un personaje, María, que es una contradicción con patas. Una persona sobrepasada por las veinticuatro horas que tiene un día. Te puedes identificar con ella al instante… pero resulta que también es mezquina, manipuladora y errática, así que no te conviene identificarte mucho. Te saca de quicio, pero no puedes dejar de mirarla. Es uno de los retratos más realistas de la ira que he visto. Y verlo en una pantalla grande es tan adrenalínico como asfixiante.

El personaje que interpreta Guren es tan antipático que parece imposible. Quieres gritarle a la pantalla para que deje de autosabotearse. Es un ancla fascinante, la única de la película. María es todo o nada.

El guion, aunque es intachable en su decisión de centrarse exclusivamente en el viaje de ella, sí puede llegar a ser en algún momento repetitivo. Al final, es una historia muy humana; y los humanos, a veces, somos gente aburrida.

La película no va del amor romántico, sino de algo mucho más… raro: el amor propio. La decisión de estar siempre con el personaje de ella, cámara en mano, llega a crear una especie de intimidad que hace sentir el caos y la ansiedad de la protagonista como si fueran tuyos.

Adorable es una peli que te aconseja mirarte al espejo en algunos aspectos. Es una experiencia agotadora, sí, pero tierna. Habla sobre la compleja tarea de entenderse a uno mismo, incluso cuando te sientes como la persona menos querible del mundo. Por eso, creo que es algo diferente que merece la pena experimentar.

‘La Sospecha de Sofía’: Película de sobremesa realizada con el piloto automático

2’5 Butacas de 5

Si buscamos en el diccionario la primera acepción de mediocre nos dice que es un adjetivo que significa “de calidad media”. Tiene como sinónimas palabras como mediano, común, regular o corriente. Un término medio que no destaca ni por bueno ni por malo.


Y esa es justo la sensación que tuve al ver “La sospecha de Sofía”. Una película que está dentro de la media. Cumple y ya está. Es verdad que viniendo de un director como Imanol Uribe puedes esperar algo un poco más notable, pero también hay que admitir que, la sensación que da, es que no ha habido mucha inversión en la película, ya que el diseño de producción está en el límite de sacarte de la película (usar Madrid como si fuera una ciudad de Alemania, cuando se ven las baldosas tan reconocibles de nuestra ciudad, es para sacarse los ojos) y a veces da la sensación de estar viendo un capítulo muy largo de “Cuéntame cómo pasó”.

Pero quitando esa sensación de película de sobremesa realizada con el piloto automático, tenemos un thriller político muy entretenido y que plantea una trama de espionaje y agentes dobles muy interesante. En ese aspecto, se nota bastante que está basada en una novela donde las tramas suelen estar un poco más trabajadas que en el guion de cine, donde prima lo visual. Hay sorpresas, romances, muertes, traiciones y un mensaje antibélico donde las víctimas siempre somos el pueblo llano. Todo bien. Todo correcto, aunque me fui con la sensación de que esta historia bien contada podría ser un peliculón al estilo “El libro negro” de Verhoeven, pero por desgracia no es así.  

A nivel actoral, tanto Àlex González como Aura Garrido defienden bien sus personajes, y Zoe Stein e Irina Bravo cumplen con su cometido, pero hubo algunos secundarios que realmente me sacaron de la película. Me dio la sensación de que no cuidaron mucho esa parte. En realidad, fue una sensación constante de que solo se centraron en lo mínimo para que la película funcionara y ya. De hecho, a nivel cinematográfico no hay nada destacable. Cumple y punto. Película para facturar y ya. De ahí que mi definición de la película sea la de mediocre (en su primera acepción).

Seguramente, el productor (José Frade) se hizo con los derechos del libro en su momento y necesitaba sacarle rentabilidad con el menor esfuerzo posible. Y este es el resultado. Una película con una gran historia detrás, pero que se ha realizado con la ley del mínimo esfuerzo. Para ver en un viaje en autobús o en una siesta de domingo.